Los usuarios de la Biblioteca Provincial de Huelva son los andaluces que más leen en formato digital

11 08 2016

La lectura de ebooks está aquí y ha llegado para quedarse. Así lo demuestran las cifras que arroja el servicio de préstamo de libros electrónicos de la Biblioteca Provincial de Huelva. Los socios de esta biblioteca son los andaluces que más y mejor han abrazado el uso de las nuevas tecnologías para la lectura de libros y novelas.

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A nuestros lugares de veraneo nos podremos llevar un potencial cargamento de miles de libros que apenas pesan

eBiblio es el nombre del nuevo servicio que ha sido impulsado por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura en colaboración con la práctica totalidad de las comunidades autónomas. Se trata de un novedoso sistema de préstamo de libros electrónicos que permite la lectura en formato digital, de manera legal y gratuita, de muchas de las novedades literarias de las editoriales españolas más importantes del sector.

Los ficheros de los libros electrónicos se encuentran protegidos por DRM, un mecanismo que impide la copia pirata y que permite salvaguardar los derechos de autores y editores, y al mismo tiempo habilita un algoritmo cronodegradable que hace posible el préstamo temporal por parte de la Biblioteca a cualquier persona que posee el carnet de lector de una biblioteca pública española. Al finalizar el periodo de préstamo, sencillamente el fichero desaparece de nuestro dispositivo. En Andalucía cualquier usuario puede llevarse en préstamo hasta 5 contenidos digitales (libros y audiolibros y en fechas próximas se piensa incluir también contenidos audiovisuales para que también se puedan descargar de manera gratuita) por un periodo de tiempo de 21 días, prorrogables por otros 21 días si fuera necesario.

La plataforma de préstamo se encuentra accesible desde la dirección de Internet http://andalucia.ebiblio.es y proporciona dos tipos de modalidades de lectura: en la nube o bien mediante la descarga en cualquier tipo de dispositivo: PC, eReader, Tablet o Smartphone. Tan solo hay que ponerse en contacto con la biblioteca pública para que te proporcione una contraseña de acceso.

Andalucía es una de las Comunidades Autónomas que más bibliotecas y número de usuarios potenciales aporta al proyecto, y la Biblioteca Provincial de Huelva se ha consolidado como la primera entre las andaluzas que más ha potenciado el uso de este novedoso servicio entre sus usuarios. Su Director forma parte del Grupo de Trabajo del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, compuesto por representantes de todos los territorios del Estado, encargado de definir y evaluar el proyecto y ello, sin lugar a dudas, ha influido en la apuesta del centro bibliotecario onubense por esta nueva experiencia lectora.

Otra de las claves del éxito de la lectura de ebooks entre los onubenses es que de manera sistemática se han venido realizando en las instalaciones de la Biblioteca talleres de formación sobre el uso de este nuevo servicio en colaboración con el programa de voluntariado de Andalucía Compromiso Digital, y se ha realizado especial incidencia entre los miembros de los casi 10 clubes de lectura que vienen funcionando en la conocida tradicionalmente como Casa de la Cultura. Además se ha llegado a impartir un par de cursos de formación de formadores a esos voluntarios que también se han encargado de formar a otros usuarios en diversas localidades de la provincia.

El porcentaje de la lectura digital en comparación con la lectura en papel a nivel del Estado se sitúa en un 1%, en cambio las cifras que viene arrojando el centro bibliotecario onubense a lo largo de este año revela que el préstamo de ebooks supone un 5% de los préstamos en papel, con meses punta en este inicio de verano en que asciende al 8,51% en el mes de Junio y hasta el 10,54% durante el mes de Julio; unos meses en los que las vacaciones invitan a disfrutar más de la lectura. Y es que con este tipo de hábito de lectura en pantallas es evidente que conseguimos descargar peso en nuestra maleta de viaje al no tener que hacer ya sitio a los pesados volúmenes en papel.

prestamo eBiblio por bibliotecas

*Préstamo de libros en formato digital en las bibliotecas públicas de Andalucía en 2016

 

Unas cifras, sin lugar a dudas extraordinarias, que se aproximan  a las que arrojan las bibliotecas norteamericanas donde la lectura de libros en formato digital está muy consolidada desde hace muchos años y que es el país pionero en la prestación de este tipo de servicio en sus bibliotecas.  Pero tenemos claro que no se trata de renunciar a las señas de identidad de la biblioteca, su colección de libros en papel ha sido durante muchos siglos “el alma mater de las bibliotecas“, y lo seguirá siendo. La oferta de libros electrónicos viene a complementar a la oferta de libros en papel. El usuario de biblioteca, en definitiva el lector, es el que elige el formato que más le agrade según el momento y está claro que puede elegir ambos. El libro en papel y el libro electrónico no están reñidos.

 

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Balance del primer año de funcionamiento de “eBiblio Andalucía”: el servicio de préstamo de libros electrónicos de las bibliotecas públicas

9 11 2015

En las siguientes líneas quiero hacer un extracto de mi intervención en las VIII Jornadas Bibliotecarias Provinciales de Almería que con el lema “Los recursos electrónicos en las bibliotecas de uso público” se celebraron en la localidad almeriense de Níjar el pasado día 5 de noviembre de 2015.

Indicadores para la evaluación del servicio

Antes de entrar a analizar los datos, creemos necesario realizar una serie de precisiones terminológicas para las cifras que se han venido manejando y que son las que se han podido extraer del módulo de estadísticas Qlickview que utilizaba la plataforma de Libranda. En las estadísticas que hemos podido cotejar, que aparecen recogidas y comentadas en diversos estudios, se han venido mezclando tres conceptos que es necesario delimitar:

  • Usuarios activos: Se refiere al nº de usuarios que tienen algo en préstamo en el momento de la consulta a la plataforma. Este dato proporcionado por el módulo estadístico Qlickview era una especie de foto fija en un momento determinado y como tal no resulta operativa para evaluar indicadores de rendimiento.
  • Usuarios distintos: Son los usuarios que en un mes determinado hacen uso del servicio. Presenta una evolución cronológica, al alza o a la baja, mes tras mes. En cierta manera, este indicador es una pista del grado de aceptación o satisfacción del servicio.
  • Nº total de Lectores digitales identificados en la plataforma al final de un periodo: Este dato se corresponde con el total de usuarios con correo electrónico que se han identificado en la plataforma a través del Web service, y que se presupone que han podido realizar, al menos, una operación de préstamo. Por ejemplo, el 22-9-2015 se contabilizaban un total de 8.218 lectores en eBiblio Andalucía, que es el dato que he tomado para hacer la aproximación al presente estudio.

Datos de uso de eBiblio a nivel nacional facilitados por el Ministerio:

La cifra total de préstamos durante el primer año de andadura del Servicio alcanza las 208.693 operaciones de préstamo en línea o “descargas” (161.640 préstamos en 2015 y 47.053 en 2014). Para el conjunto nacional no disponemos del número de usuarios reales del servicio, ya que para el 2014 los datos que nos han proporcionado hablan de usuarios activos, mientras que en el 2015 se habla de usuarios distintos.

Datos de uso de eBiblio en Andalucía
¿Quiénes y cuántos andaluces han hecho uso de la plataforma?

En el caso de nuestra Comunidad sí que hemos podido realizar un estudio exhaustivo ya que hemos partido de un fichero Excel, con fecha 22-9-2015, que contenía 8.218 emails y que se correspondían con el total de usuarios que habían entrado en la plataforma eBiblio Andalucía. Ese fichero ha sido la base del presente estudio y sobre el que hemos trabajado la explotación de datos confrontándolo con la base de datos de lectores del Sistema de Gestión Bibliotecaria en absysNET. La distribución de esos usuarios por género y edad es la siguiente:

* En esta Tabla hemos querido individualizar los usuarios que aporta nuestra Biblioteca

* En esta Tabla hemos querido individualizar los usuarios que aporta nuestra Biblioteca

Y podemos observar que, al igual que la lectura en soporte papel, hay un mayor número de mujeres lectoras que de hombres:

Usuarios Adultos / Infantiles

Usuarios Adultos / Infantiles

Y decir también que del total de esos 8.218 usuarios tan solo un 5,39 % son usuarios infantiles. A pesar de la dependencia de los niños por todo tipo de pantallas parece que la lectura en digital todavía no les resulta atractiva:

Usuarios por género

Usuarios por género

Distribución territorial de los usuarios de eBiblio en Andalucía.

El proceso de autentificación de usuarios en la plataforma se hace a través de un Web Service que interroga la base de datos de lectores en absysNET. Este proceso de identificación se realiza garantizando la protección de los datos de carácter personal de los usuarios, lo que hasta el momento ha imposibilitado conocer la biblioteca de origen del usuario de eBiblio y por consiguiente su distribución en el territorio.

Para poder segmentar todos estos datos hemos tenido que indagar directamente en la base de datos de lectores en absysNET, ya que lamentablemente el módulo de estadísticas de eBiblio no las proporcionaba.

Distribución provincial usuarios

Distribución provincial usuarios

En ese ranking provincial sin duda ejercen su peso las redes municipales de bibliotecas situadas en grandes poblaciones (como es el caso de las de Málaga y Sevilla que superan en número a las propias Bibliotecas Provinciales). El caso de la provincia de Granada, que se sitúa en el primer puesto de ese ranking se puede explicar por los buenos datos que presentan la propia Red Municipal de la capital y algunas localidades importantes (Almuñecar, Motril, etc.). Y sin duda, estos buenos datos tienen que ver con el hecho de la existencia de la Facultad de Biblioteconomía en la capital granadina. En cambio contrastan los datos de las 2 provincias con un menor número de lectores digitales, que son Jaén y Almería, donde únicamente destacan Vera, Nijar y la propia red municipal del ayuntamiento de la capital.

Un dato revelador que en nuestro caso nos interesaba especialmente conocer, era el del número de usuarios que aportábamos a eBiblio cada Biblioteca Provincial:

Usuarios eBiblio en Bibliotecas Provinciales

Usuarios eBiblio en Bibliotecas Provinciales

Éste era un dato para mí especialmente buscado, ya que quería conocer el éxito de todos nuestros desvelos a la hora de promocionar el servicio entre nuestros usuarios. Y creo que salimos bastante bien parados teniendo en cuenta nuestra base demográfica.

Análisis del grado de satisfacción de nuestros usuarios y su fidelidad con el servicio que se les presta desde eBiblio

En Andalucía los préstamos realizados durante el primer año de andadura del servicio (desde septiembre 2014 a septiembre 2015) han sido 29.868 (21.707 en 2015 y 8.161 en 2014). Si tomamos el nº total de usuarios registrados en eBiblio (8.218), obtendremos un promedio de 3,63 préstamos por usuario registrado durante dicho periodo. Por el contrario, el nº de usuarios reales que vienen haciendo uso del servicio va fluctuando mes a mes. Si tenemos en cuenta los primeros 9 meses del 2015, la media mensual de usuarios en nuestra Comunidad es de 1.499, y se vienen llevando una media de 2.411 préstamos mensuales (i.e. 1,61 préstamos por usuario). Esa cifra relativamente baja de usuarios satisfechos o fidelizados (los que hemos conseguido mantener), contrasta con los 8.218 registrados en la base de datos en Ebiblio Andalucía. Esa diferencia indica que no hemos conseguido fidelizar y retener a aquellos que han querido conocernos y han hecho alguna vez uso de la plataforma de préstamo. Este dato lamentablemente viene a demostrar que hemos llegado tarde y que lo que ofrecemos, y sobre todo cómo lo ofrecemos, no reviste el suficiente interés para los lectores digitales.

El problema de cómo identificar a los usuarios

Recientemente nuestro colega Julián Marquina ha publicado en su blog el artículo “Solamente el 1% de los socios de bibliotecas en España ha utilizado eBiblio”. Sobre el mismo queremos comentar que, desde nuestro punto de vista, la forma en que utiliza las cifras de usuarios publicadas por el Ministerio es errónea, ya que el concepto de “usuarios distintos” (que es el dato que toma) debe considerarse como una evolución mes a mes del grado de aceptación del servicio y en ningún caso como un sumatorio para obtener el total de usuarios identificados en la plataforma en cada Comunidad. Esta desviación es bien patente en la cifra que arroja de usuarios en Cataluña que en honor a la verdad tenemos que decir que no ha llegado todavía al número final de usuarios que apunta. Los datos registrados en el eBiblio catalán para los meses de Junio, Julio, Agosto y Septiembre, se refieren al número de usuarios distintos que hubo en cada uno de esos meses. Así, por ejemplo, debemos entender que buena parte de los 5122 usuarios registrados en junio, bien pudieron repetirse entre los 6729 registrados en julio. Así pues, en ningún caso, las cifras de estos 4 meses deben considerarse como un sumatorio que nos indique el nº final de ciudadanos catalanes registrados en la plataforma.

Tampoco compartimos algunas otras de sus reflexiones que dan lugar a conclusiones no del todo ciertas. Por ejemplo, compara de forma absoluta el uso de este todavía incipiente servicio de préstamo del libro digital con el nivel de uso de la biblioteca física, contraponiendo el total de usuarios de bibliotecas físicas con el total de usuarios virtuales, de ahí que nos llame la atención el título un tanto alarmista con el que encabeza el artículo, y que a mi entender encierra una visión negativa del discurrir de este primer año del servicio. No se puede comparar el préstamo en papel con el todavía incipiente préstamo digital en nuestro país (en el que el servicio que proporcionamos desde eBiblio es solamente uno de los actores que concurren).

Creo que tampoco se puede establecer una comparativa que no ha tenido en cuenta los plazos en los que cada Comunidad Autónoma ha puesto en marcha este servicio, ya que el grado de evolución necesariamente no es el mismo. Igualmente nos parece un tanto excesivo la comparativa de uso por Comunidad Autónoma sin tener en cuenta su número de habitantes real. De qué sirve incluir en la comparativa casos como el de Baleares o Ceuta y Melilla, que únicamente aportan al conjunto nacional los socios registrados en una sola biblioteca y confrontarlos con datos de CC.AA. grandes como Madrid, Cataluña o Andalucía. Estas comparaciones sencillamente no caben en un momento tan incipiente, ya que de hacerse dan lugar a malinterpretaciones.

Un dato que sí podemos aportar en nuestro caso particular, y que consideramos esclarecedor, es el indicador de nº de usuarios en eBiblio que aporta cada Biblioteca participante en el proyecto, confrontándolo con el nº de socios registrados en esa misma biblioteca física: Por ejemplo la BPE de Huelva en 2014 contaba 45.939 usuarios inscritos con carnet de biblioteca sobre una población de 147.212 habitantes, de los cuales 6.040 se consideraban como prestatarios activos que hicieron uso en algún momento de la colección física. Por el contrario, solo 421 socios de nuestra biblioteca física se han identificado como usuarios de eBiblio; lo que representaría un 6,97% de los denominados prestatarios activos en el último año, o bien un 0,91% del total de socios registrados, hayan hecho uso, o no, del préstamo en papel. Este dato sí se acerca a lo que plantea Javier Celaya en su post “Evolución del préstamo digital en España” cuando habla de ratio de conversión de lectores digitales, que en el caso de la BPE de Huelva sí podríamos considerar como unos indicadores muy positivos. Por su parte, en la RBPA contamos con unos 2.000.000 de personas usuarias inscritas, de los cuales tan solo 8.218 se ha convertido en lectores digitales, con lo cual la denominada ratio de conversión que apunta Celaya se situaría, por el momento, en un modesto 0,41 si lo comparamos con el 3,33% de la NYPL o el 6,91 de las Bibliotecas Públicas de Québec. Aunque podríamos matizar esa cifra si la confrontamos específicamente con los denominados prestatarios activos, que para el 2013 fueron exactamente 410.909 personas, con lo que la ratio podría aumentar en nuestra Comunidad hasta el 1,99% de los lectores en papel.

El caso es que este indicador de los usuarios registrados en Ebiblio nos ilustra acerca del esfuerzo desarrollado por cada biblioteca a la hora de difundir y dar a conocer este nuevo servicio entre sus asociados, y éste es el papel que debemos desarrollar como profesionales, el papel de intermediarios que ponga en valor la lectura en formato digital, y el de formadores en el uso de la plataforma.

Una de las conclusiones con las que nos quedamos del estudio de Julián Marquina es que “quizás la gente no quiere leer libros electrónicos de las bibliotecas y prefiere descargarlos de otros sitios”. Desde mi punto de vista porque hemos llegado tarde a este negocio, con lo que muchos de los que podrían haberse convertido en usuarios potenciales ya han orillado ese “lado oscuro” de Internet donde descargarse la última novedad bibliográfica es mucho más fácil que hacerlo desde lo que ahora ofrecemos como bibliotecas. Además debemos reconocer que se lo ponemos incómodo y difícil con el dichoso DRM y la obligatoriedad de tener que instalarse el Adobe Digital Editions. En cualquier caso debemos seguir postulándonos como esa alternativa legal y gratuita a la piratería porque, a pesar de nuestras desavenencias con el mercado editorial y habernos impuesto un modelo de negocio que no nos convence, seguimos siendo sus aliados en el llamado ecosistema cultural del libro.

Contenidos digitales y licencias asignadas:

El número de licencias por título varía en cada comunidad y ciudad autónoma, dado que el reparto de licencias se ha realizado siguiendo un criterio poblacional. Andalucía ha sido la más beneficiada en este sentido:

Nº de licencias asignadas en Andalucía

Nº de licencias asignadas en Andalucía

Al comienzo de este proyecto se estimó que el servicio podría posibilitar, en el mejor de los casos, unas 5,6 millones de lecturas gratuitas durante el periodo de vigencia de las licencias contratadas (a razón de una media de 28 usos por licencia). En el primer año de funcionamiento se han alcanzado 208.693 operaciones de préstamo en línea o “usos”. Estos “usos” (bien se hayan materializado como descargas o lecturas en streaming) se han realizado sobre un total de 200.000 licencias de acceso (i.e. ejemplares virtuales) a los aproximadamente 1.500 títulos que componen la colección. Esa cifra de préstamos es ligeramente superior al nº de licencias contratadas para ese periodo, con lo que podemos concluir que la tasa de utilización de la colección ha sido positiva ya que ha cubierto al menos todas las licencias adquiridas. Aunque en puridad, esa ratio habría que realizarla al final el periodo de contratación de las licencias (aprox. 18 meses) y no al año, con lo que claramente esa cifra va a ser más alta que el 1.04 actual porque se van a producir un mayor número de operaciones de préstamo.

En este punto nos alineamos con las opiniones que apunta Manuel Gil en su blog Antinomias Libro (“Incontinencia analítica”) en donde considera más acertado medir los préstamos digitales sobre el catálogo disponible que sobre el total de socios. Si en el caso de eBiblio considerásemos la ratio que presenta el préstamo digital sobre el fondo de títulos disponible, sí podríamos afirmar que es mucho más positiva que la ratio del préstamo en papel. Por ejemplo, si atendemos al indicador de rendimiento que ofrece el Ministerio en su página Web “Bibliotecas Públicas Españolas en cifras” observamos que lo que llama “Indice de rotación del préstamo de libros y folletos” ofrece el dato de 0,46 préstamos por ejemplar para el año 2013. Estas diferencias dicen mucho en favor del préstamo digital.

Perspectivas de futuro

  • Respecto a la plataforma: En 2016 la SGCB tiene previsto volver a licitar la plataforma mediante procedimiento abierto. La idea es licitar por un año, prorrogable a otro en función de los resultados obtenidos. Con estas previsiones podremos asegurarnos una mayor estabilidad del servicio a través de un mantenimiento más prolongado de la misma plataforma.
  • Respecto a los contenidos: La licitación de los contenidos digitales de este año ya se está empezando a resolver y con ellos se van a cubrir y renovar las licencias del 2015 que se empezarán a agotar el próximo año (a partir del mes de abril y posteriores, según las condiciones establecidas por cada editor). La limitación del presupuesto asignado a la adquisición de licencias supone un 54% menos de los contenidos adquiridos en el concurso anterior y una disminución tanto de títulos como de licencias (pasando de los 1.388 títulos y 200.000 licencias actuales, a 486 títulos y 92.000 licencias en 2016). Aunque tenemos que recalcar que esta disminución de la colección va a ser gradual y el usuario final no la va a notar de manera drástica. No obstante, y para paliar en parte este paso atrás, se ha invitado a las CC.AA. a que inviertan cada una por su cuenta, pero operando a través de compras consorciadas, para que se pueda ampliar de alguna manera la colección disponible.

Desde el Grupo de Trabajo de seguimiento del servicio de préstamo digital se ha insistido sobre la necesidad de cambiar el modelo de negocio, y que las licencias sean multiacceso. Se ha de ejercer presión sobre los editores para que reconsideren las limitaciones que ponen tanto a los precios como a la oferta de sus contenidos. Para ello se pretende retomar el diálogo con la FGEE y que en dichas conversaciones, además de representantes de la SGCB, también estén presentes las CC.AA., con objeto de reforzar un mensaje común sobre nuestra postura (compra consorciada que mejore los precios, multiacceso de licencias, compras a perpetuidad, etc.).

Conclusiones

A pesar de que muchas de nuestras expectativas no se han visto satisfechas, este primer año debe considerarse como un periodo de prueba en el que las todavía modestas cifras estadísticas de uso del servicio no deben condicionar decisiones sobre su futuro y evolución posterior. Entre las causas que explican su lenta introducción se encuentran las siguientes:

  • La escasez de títulos ofertados (apenas 1.500 títulos, aunque sean novedades atractivas para el gran público). Estamos de acuerdo con la opinión generalizada de que una de las claves de éxito para afianzar el despegue del préstamo digital en nuestro país va a ser el contar con un amplio catálogo de ebooks. Javier Celaya indica que las plataformas con mejores ratios de utilización del servicio de préstamo digital son aquellas que cuentan con un promedio de más de 10.000 ebooks en el catálogo. En España, el Páis Vasco con eLiburtegia es la única experiencia que se acerca a esa cifra.
  • Pérdida de interés por el servicio debido a su relativa complejidad para aquellas personas no habituadas a entornos digitales (hay que instalarse el programa ADE para la gestión del DRM, y tenemos comprobado a través de nuestros cursos de alfabetización que este paso puede convertirse en un impedimento que puede echar para atrás a mucha gente. En realidad no se trata de unos pasos muy complicados pero sí algo farragosos).
  • Las disfuncionalidades que se están produciendo a raíz del cambio de plataforma, que se hizo efectiva el pasado 8 de octubre, están provocando un auténtico aluvión de comentarios negativos, como los que podemos encontrar en el Play Store por parte de aquellos usuarios que se descargan la nueva App para dispositivos móviles. Nos hemos visto obligados a realizar de manera precipitada la implementación de la nueva plataforma debido al retraso que supuso el recurso planteado por Libranda a la adjudicación del concurso. Esa precipitación ha sido una de las causas de los problemas e incidencias que se han detectado durante las primeras semanas de la puesta en marcha del servicio con la nueva plataforma. Lo que podríamos calificar como “una batalla empresarial entre Libranda y Odilo” ha provocado que una buena parte de las potencialidades de la nueva plataforma queden mermadas; como es el caso de la posibilidad de lectura en streaming (especialmente negativo para los usuarios de dispositivos kindle), la posibilidad de lectura previa de hasta un 10% del contenido del libro o la posibilidad de devolución antes de los 21 días. Esta situación viene provocada porque Libranda, ateniéndose a una interpretación de las cláusulas del pliego de prescripciones técnicas, se ha negado a entregar los archivos maestros de los libros electrónicos para salvaguardar los intereses de sus asociados con lo que el acceso a sus contenidos (que representan el 84% del total de títulos de la colección) se viene haciendo a través de una pasarela virtual.
  • Las limitaciones presupuestarias no han hecho posible un plan de comunicación (lo que sin lugar a dudas ha incidido en que las cifras del arranque hayan sido discretas). Esta laguna se ha intentado paliar con el esfuerzo de iniciativas aisladas de difusión, desarrolladas por muchas bibliotecas y bibliotecarios a nivel particular y algunas redes autonómicas con una voluntad más global, para que aumente su uso.

Para finalizar, en las conclusiones del Encuentro con nuestros colegas de Almería nos hacíamos una serie de reflexiones y preguntas: ¿Cuál es el impacto de eBiblio en una pequeña biblioteca municipal y cuál es el papel que debemos desarrollar los bibliotecarios ante este nuevo servicio?

La respuesta es la de “Impulsar nuestro papel de mediadores y formadores”, ya que otra de las claves de éxito de la puesta en marcha de este servicio es el involucrar a los bibliotecarios en todo el proceso, formarlos para que conozcan en profundidad el funcionamiento de la plataforma y puedan recomendarla activamente a sus usuarios

Desde las Bibliotecas Provinciales debemos poner en práctica un apoyo constante a los bibliotecarios municipales, ofreciéndoles asesoramiento y adiestrándoles en el uso de la plataforma tecnológica a través de talleres específicos con carácter presencial (en Huelva hemos celebrado 2 talleres dirigidos específicamente a bibliotecarios, uno en la capital y otro en la Sierra de Huelva, además de una Conferencia en la Biblioteca Municipal de Calañas dirigida a miembros de sus clubes de lectura celebrada en el marco de la Semana del Libro de la localidad)

Hemos llegado a un acuerdo con la Red de voluntariado del programa Andalucía Compromiso Digital para que colaboren con nosotros en la puesta en marcha de un calendario estable de actividades de formación. Hasta la fecha hemos celebrado un total de 19 Talleres o Jornadas de sensibilización sobre eBiblio en las que han participado un total de 177 personas. Comenzamos en Enero de 2015 con un Taller de formación de formadores, dirigido de manera específica a un nutrido grupo de voluntarios colaboradores del programa, que luego han venido apoyándonos a los técnicos de la Biblioteca en el resto de talleres que hemos venido celebrando en nuestra Aula de Formación.

Esta es la experiencia del primer año de funcionamiento de eBiblio en nuestra Comunidad que hemos querido compartir con nuestros colegas y usuarios, y con la que hemos inaugurado una nueva etapa en los servicios que podemos llegar a prestar desde las bibliotecas públicas en nuestro país. Este era un deseo que al menos ya hemos podido empezar a realizar.

Antonio Agustín Gómez Gómez
Director Biblioteca Pública del Estado – Biblioteca Provincial de Huelva
Miembro del Grupo de Trabajo de seguimiento del servicio de préstamo digital – CCB





El Club de Lectura de Cómic y Novela Gráfica, en Huelva TV

25 09 2015

Desde su ya lejana primera edición, todos los medios de comunicación de Huelva han mostrado su apoyo a nuestro Club de Lectura de Cómic y Novela Gráfica. El pasado jueves 24 de septiembre de 2015, fueron las cámaras de Huelva TV las que nos acogieron.

En los estudios de Huelva TV estuvimos Antonio Gómez, director de la Biblioteca Pública Provincial, y Gerardo Macías, monitor del Club de Lectura de Cómic de la misma Biblioteca.

Si te interesa el cómic y sabes compartir y escuchar distintas opiniones, el Club de Lectura de Cómic y Novela Gráfica te va a gustar.

El grupo lo compondrán 20 personas mayores de 18 años que se reunirán con periodicidad quincenal.

Dichas reuniones tendrán lugar cada dos viernes de 18:00 a 19:30 h para debatir y comentar la lectura de un cómic que se entregará en cada sesión a los integrantes del club en concepto de préstamo temporal gratuito.

Las reuniones del club serán desde el 23 de octubre de 2015 hasta el 3 de junio de 2016. La hoja de inscripción ya está disponible en la Biblioteca y también os la podéis descargar en

http://www.juntadeandalucia.es/culturaydeporte/opencms/export/download/bibhuelva/diptico-comic-2015-2016.pdf

El plazo de inscripción, que es totalmente gratuita, finaliza el 19 de octubre de 2015.

Estuvimos en el magazine Gran Vía de Huelva TV charlando sobre el club de lectura de cómic con Ana Virginia Gutiérrez, y encabezando esta misma entrada del blog tenéis el correspondiente vídeo de dicha entrevista.





eBiblio Andalucía en la Biblioteca de Huelva

24 09 2014
Folleto informativo

Folleto informativo

Exactamente son 45.000 onubenses los que poseen el carnet de lector de la Biblioteca Provincial de Huelva y todos aquellos que nos hayan facilitado una dirección de correo electrónico podrán ya tener acceso al nuevo servicio de préstamo online y gratuito de libros electrónicos eBiblio Andalucía: http://andalucia.ebiblio.es.

¡No lo dude!, póngase en contacto con la biblioteca, facilítele una dirección de correo electrónico y ellos le proporcionarán una contraseña para poder acceder a este novedoso servicio que viene a revolucionar la lectura de libros y los servicios que van a proporcionar las bibliotecas públicas en nuestro país. Cualquier persona podrá tomar en préstamo online y gratuito cualquiera de los 1500 títulos en formato digital que en esta primera fase componen esta colección. Se trata de títulos muy actuales publicados por las editoriales más importantes del sector. Los libros se podrán leer en streaming, pero también se permitirá su descarga en los siguientes dispositivos: lector de libros (e-reader), ordenador personal y tableta, así como teléfono móvil mediante la aplicación gratuita ‘eBiblio Andalucía’ que está disponible desde las páginas de descarga de aplicaciones de Google Play (Android) y Apple Store (IOS).

La plataforma permitirá que un mismo usuario tome en préstamo dos libros al mismo tiempo durante 21 días y también podrá reservar otros dos.

Desde la Biblioteca hemos elaborado un tríptico divulgativo (descargar aquí en formato PDF) que ayuda a familiarizarse con el uso de la plataforma y dos video-turiales que se encuentran disponibles en canal de la Biblioteca Provincial de Huelva en Youtube:





El futuro del libro y de las bibliotecas en el nuevo entorno digital

5 11 2012
By Antonio Agustín Gómez Gómez
Director Biblioteca Pública del Estado – Biblioteca Provincial de Huelva

Durante el  pasado mes de Octubre tuve la oportunidad de participar en diversos encuentros profesionales en los que se debatía un tema de rabiosa actualidad: el futuro del libro y de las bibliotecas en el nuevo entorno digital. Mi interés en torno al tema responde al hecho de que desde principios de 2011 vengo participando como vocal del Grupo de Trabajo sobre Libro Electrónico que asesora al Consejo de Coordinación Bibliotecaria (Órgano colegiado de composición interadministrativa que canaliza la cooperación bibliotecaria entre el Ministerio y las Comunidades Autónomas y que procura coordinar unas políticas comunes de desarrollo bibliotecario para el conjunto del país). Muchos profesionales consideramos la introducción del libro electrónico en nuestro ámbito de trabajo como un servicio de gran valor estratégico para el futuro de las bibliotecas públicas.

Han sido tres las reuniones profesionales en las que he sido invitado a participar:

De la última Mesa Redonda, os dejo la presentación en Prezi que resume las líneas de debate que también mantuve en los dos anteriores encuentros.

Presentación Mesa Redonda I Jornadas Bibliotecas Extremadura

En esta Mesa Redonda tuve el placer de participar junto al catedrático de la Universidad Carlos III D. Antonio Rodríguez de las Heras, todo un pozo de sabiduría que nos dejó algunas reflexiones de profundo calado:

  • “El libro electrónico es gozne de una transición cultural, más allá de modelos de negocio o dispositivos tecnológicos”.
  • “Va a jugar un papel decisivo, puesto que las tablets pueden llegar a convertirse en tablas de salvación para la industria editorial”. A esto podríamos añadir, “si dichas editoriales saben jugar su papel en el nuevo entorno digital”.
  • Porque la obsolescencia del libro papel no es la muerte; tendremos que buscar otros nichos.
  • Los bibliotecarios nos vamos a enfrentar a un dilema: el libro en  soporte electrónico ha pasado a un espacio sin lugares y las bibliotecas tradicionalmente se asocian a un lugar físico. Pero esta perturbación no debe asociarse a un precipicio o en cataclismo para las bibliotecas, si no todo lo contrario, debemos considerarlo como un reto, como un salto  lleno de estímulos y como un desafío a la creatividad para dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿cómo concebir el nuevo espacio físico de las bibliotecas para que puedan dar respuesta a estos nuevos estímulos”.

Mi intervención en dicha Mesa Redonda se articuló en torno a los siguientes temas:

  • El mercado del eBook en España en relación al sector editorial
  • El libro electrónico en las bibliotecas públicas: el préstamo de dispositivos de lectura (e-Reader) y el préstamo de contenidos digitales a través de plataformas de e-Lending.

El mercado del eBook en España: un mercado con grandes expectativas pero todavía con muchas incertidumbres.

Para que se pueda desarrollar el mercado del libro electrónico se hacen necesarias las siguientes premisas:

  1. La oferta: Que exista un número significativo de títulos publicados.
  2. Facilidad de acceso: Canalizar la demanda a través de plataformas de venta fáciles de usar o plataformas de préstamo público en bibliotecas.
  3. El problema de la intermediación: Que exista un número suficiente de dispositivos de lectura.
  4. El problema del precio: El usuario final sigue viendo como un impedimento el precio de los eBooks.

Y a todo ello podríamos sumar el papel que pueden desempeñar las bibliotecas públicas a favor de este sector del comercio editorial.

Uno de los problemas de nuestro mercado es que se producen más eBooks de los que se venden. La tendencia de los últimos años es que aumenta la producción de libros en formato electrónico frente a los de soporte papel (durante el 2012 se ha observado que prácticamente 1 de cada 4 títulos de creación literaria se registran ya en formato eBook), si bien el volumen de ventas todavía es muy reducido respecto a las cifras globales del negocio editorial.

Tendencia al alza en el número de eBooks publicados

Y aunque en los dos últimos años las editoriales españolas han realizado un gran esfuerzo en digitalizar su catálogo, sin embargo la cuota de facturación del libro digital en nuestro país todavía es muy baja: 190 mil unidades vendidas en 2011 -frente a los 200 millones de ejemplares en papel- y un peso del 2,6% (72,58 millones de euros) sobre el total del mercado editorial (2.772 millones de Euros).

Volumen de negocio del sector editorial

Y en cuanto al número de dispositivos de lectura disponibles en nuestro país resulta paradójico que España es el 2º país europeo, después del Reino Unido, con mayor número de estos dispotivos (considerando tanto los de lectura dedicada -eReaders- como los multifuncionales -Tablets-).

Fuente: El eBook en España (Mosaic: tecnologías y comunicación multimedia)

En el último año se ha producido una disminución del precio medio del eBook (que se ha situado en torno a los 7,16 Euros en enero de 2012), pero que a muchos potenciales consumidores les parece todavía costoso en relación al precio medio del libro en papel. Y es que nos encontramos ante una paradoja en nuestro país, ya que antes de que el mercado de la venta de libros en formato electrónico haya eclosionado, los dispositivos de lectura, tipo eReader o tablets, son ya productos muy populares entre las familias españolas y su precio medio se ha reducido de manera notable. La industria editorial nos quiere hacer crear que este dato se relaciona con el de la manida piratería.

En cuanto a los retos a los que nos vamos tener que enfrentar los profesionales en relación a la introducción del libro electrónico en las bibliotecas públicas de nuestro país. consideramos los siguientes puntos:

  • Muchos bibliotecarios estamos ansiosos de prestar un servicio de estas características, pero no a cualquier precio. La cautela es muy recomendable, puesto que en muchas ocasiones los profesionales nos sentimos como simples espectadores a la espera de lo que el mercado nos imponga.
  • En definitiva, todavía nos enfrentamos a muchas incertidumbres (tendríamos que preguntarnos si nuestros usuarios demandan realmente un servicio de tales características) pero sobre todo tener en cuenta que la crisis actual puede ser un obstáculo insalvable.

Dentro del seno del Grupo de Trabajo sobre Libro Electrónico antes citado se han producido dos fases de trabajo netamente diferenciadas:

  • 1ª Fase: Que supuso la redacción de unas normas técnicas que facilitaran la gestión y puesta en marcha de un nuevo servicio de préstamo de eReaders en las bibliotecas públicas. Y es que hasta hace bien poco era lo único que podíamos ofrecer a nuestros usuarios: el préstamo de dispositivos de lectura previamente cargados con algunos títulos libres de derechos autor, pero no el préstamo online de contenidos digitales.

eReaders en bibliotecas públicas españolas

Respeto a las críticas que se han formulado al respecto de suministrar este tipo de dispositivos en las bibliotecas, nos reafirmamos en la ideoneidad de la medida, sobre todo si apostamos por un horizonte de futuro en el que las bibliotecas se conviertan en centros de recursos tecnológicos al servicio de la comunidad para reforzar nuestro papel como espacios de formación y alfabetización en el uso de la información y las nuevas tecnologías.

  • 2ª Fase: Analizar las plataformas tecnológicas disponibles en el mercado español para ver cuáles son las más apropiadas para la puesta en marcha de un servicio de préstamo online de contenidos digitales. Independientemente de las soluciones tecnológicas propuestas lo que menos nos convence es el modelo de negocio que se nos trata de imponer: el pago de licencias anuales de acceso y no la propiedad de las colecciones.

La voz de los profesionales: Nos tenemos que pronunciar y posicionar ante el sector editorial

A nivel internacional las asociaciones profesionales están mostrando su desacuerdo respecto a las nuevas reglas del juego que quiere imponer la industria editorial. A mi particularmente me gusta mucho el activismo y la actitud comprometida de los bibliotecarios norteamericanos (siempre un referente cuando nos aproximamos a la cuestión del libro electrónico en bibliotecas) donde desde hace ya mucho tiempo vienen reclamando a la industria editorial que no impidan el acceso a los libros electrónicos por parte del usuario de biblioteca. Es el caso de la reivindicación de la American Library Asocciation (ALA) que el pasado 8 de agosto publicó un informe en el que hacían una serie de recomendaciones de cómo deben ser las condiciones de distribución de ebooks para el préstamo bibliotecario; o la iniciativa http://ebooksforlibraries.com/ iniciada por la Topeka & Shawnee County Public Library, en la que ya han recolectado más de 10.000 firmas solicitando a las casas editoriales más importantes del país que no impidan el préstamo de eBooks para sus usuarios, bajo el lema de “The reading is your business, reading is our business and reading is everyone business“.

Y por último indicar que muy recientemente EBLIDA, un lobby de presión a nivel europeo formado por bibliotecas y asociaciones de profesionales, también ha lanzado una Campaña en favor de la presencia de los e-Books en las bibliotecas europeas (EBLIDA eBook Campaign) con la que quiere evitar que en nuestro continente se produzca la misma situación que ha sucedido recientemente en los EEUU en donde los editores negaron a las bibliotecas la posibilidad de adquirir ebooks para sus usuarios. Y del que contamos con un manifiesto en castellano.

Campañas a favor del libro electrónico en las bibliotecas





En busca de un modelo de servicio de préstamo de libros electrónicos para bibliotecas públicas (Mesa redonda 2ª parte)

24 05 2012
Acceso a la presentación

Mesa redonda

Las siguientes reflexiones son la continuación a la anterior entrada publicada en nuestro blog (Mesa redonda: Los desafíos de los profesionales frente al libro digital) y vienen a constituirse como una especie de propuesta sobre cuál debe ser nuestra postura respecto al modelo de gestión del préstamo de libros electrónicos en bibliotecas públicas que nos quiere imponer el sector editorial. Son opiniones a título particular, como profesional interesado en este tema y no como representante de ninguna estructura administrativa, pero pienso que muchos o algunos de los argumentos que aquí se exponen pueden ser asumidos por nuestro colectivo. Es clave que fijemos públicamente nuestra posición en este tema tan importante que incide en el futuro de los servicios que podamos llegar a prestar. Las bibliotecas públicas estamos deseosas de prestar este servicio, pero no a cualquier precio.

Esta especie de manifiesto incluiría los siguientes puntos:

La realidad y el deseo en el uso de las plataformas de préstamo de ebooks en bibliotecas

Ninguna de las plataformas de préstamo de libros electrónicos para bibliotecas existentes en nuestro país se adapta a nuestras necesidades, y no nos referimos a las soluciones tecnológicas implementadas. Nos referimos esencialmente a los aspectos económicos, cómo se ha diseñado el modelo de negocio y el tema de las licencias, y a la situación de casi monopolio que ha creado el lobby empresarial al que representa Libranda, ya que el acceso a sus contenidos tiene que pasar, de una manera u otra, por la plataforma recién creada iBiblio. El catálogo de Libranda alcanza en la actualidad una oferta que supera los 9.000 títulos electrónicos publicados por parte de los sellos editoriales más grandes del país . Sobre este punto hay que hacer notar que no todas las editoriales quieren estar en Libranda por las condiciones que imponen. Esto podría motivar que si una biblioteca quisiera incluir en su oferta de contenidos digitales a aquellas editoriales no representadas por Libranda, éstas se verán obligadas, sí o sí, a llegar a un acuerdo con Libranda, ya que su plataforma iBiblio es paso obligado para todos y no es gestionada por la biblioteca.

Además creo que los bibliotecarios que trabajamos en públicas nos deberíamos negar de entrada a aceptar las nuevas reglas del juego que nos quieren imponer y es que en el modelo ofertado no somos propietarios del contenido, sino que por el contrario se contratan licencias anuales de acceso. Nos convierten en prisioneros de un régimen de alquiler en el que cada año tendríamos que volver a comprar de nuevo los libros.

Nos presentan como una ventaja el que cada año podamos cambiar los títulos contenidos en el paquete de la licencia y así rentabilizar el uso de la colección (p.e. dar de baja los que no hayan salido en préstamo). Desde mi punto de vista, esas supuestas ventajas no harían otra cosa que afianzar un modelo basado en best-sellers, en detrimento de la bibliodiversidad y calidad de la colección fruto del trabajo de selección bibliográfica, que es el que en definitiva siempre hemos practicado desde las bibliotecas. No somos un escaparate de una librería, ni un supermercado del libro, aunque sea bueno adoptar puntualmente técnicas similares de marketing.

Está claro que el modelo de gestión de licencias que nos ofrecen es un régimen de alquiler de las colecciones. ¿Qué diríamos si la propuesta que nos ha puesto Libranda encima de la mesa, se trasladara a la venta de libros en papel y el año que viene tuviéramos que volver a pagar por ellos o devolverlos a la editorial porque nos han cortado el presupuesto?

Hagámoslo fácil

Yo personalmente creo que se debería analizar la cuestión del acceso a los contenidos digitales en el ámbito de las bibliotecas públicas de la forma más simple posible. Somos conscientes de la existencia de nuevos modelos de negocio, que son los que propone la industria y ya ampliamente ensayados en el ámbito de las bibliotecas universitarias (tal como se comenta en el estudio de José Antonio Cordón y Julio Alonso Arévalo “Las políticas de adquisición de libros electrónicos en bibliotecas: licencias, usos y derechos de autor“. V Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas. Gijón, 2010). En este controvertido tema nos alineamos con la postura y las conclusiones que se plantean los responsables de la toma de decisiones de dos importantes redes bibliotecarias del país en el siguiente artículo: “Desarrollo del servicio de préstamo en línea de libros electrónicos en las bibliotecas públicas de Cataluña y de la Comunidad de Madrid“, cuando analizan los posibles modelos de negocio. Y es que los modelos que tienen sentido en bibliotecas universitarias para acceso a revistas, bases de datos y colecciones especializadas, no pueden aplicarse al caso de las colecciones generalistas de las públicas.

El modelo a implementar en nuestro caso no debe alterar el equilibrio actual: 1º seguir considerando a las librerías como uno de los canales naturales de suministro y abastecimiento de las bibliotecas, y en 2º lugar, un libro electrónico, una licencia, con un nº x de descargas/préstamos que habría que convenir, pudiendo ser concurrentes o no; eso dependería de la política que adoptase la biblioteca. Algo así como lo que podríamos llamar el “modelo Harpers Collins” que en el fondo a mi me parece el más racional, porque en definitiva lo que viene a trasladar al entorno de lo digital es el grado de deterioro físico que sufre un libro en papel después de una cierta cantidad de préstamos. En todo caso, lo que habría que fijar o convenir es el umbral o límite de préstamos que nos obligaría a volver a comprar o renovar la licencia de acceso (nuestra experiencia nos dice que ese umbral de préstamos se sitúa entre los 50 y los 100 préstamos, dependiendo de si la edición es tapa dura o de bolsillo, aunque todo es discutible).

No obstante, este aspecto puede ser más complejo de lo que parece, puesto que el derecho que detentan las editoriales sobre los libros electrónicos de su catálogo es de comunicación pública y no de reproducción y distribución (compra, alquiler y préstamo). Esto quiere decir que la propiedad sobre la edición digital solo la gestionan para su distribución pública a través de redes telemáticas por un periodo de tiempo determinado, de ahí que las conversaciones y las ofertas siempre hablen de licencias temporales de acceso que una vez agotadas tienen que volver a renovarse. En todo caso, lo que sí nos parece descabellado es que se agote al primer año, y luego nos obliguen a comprar otra vez el título aunque sea al 50%. Mi pregunta es ¿hasta cuándo?.

En cualquier caso, este tema en la actualidad se encuentra totalmente abierto y todavía poco definido por la propia industria, y es ahí donde podríamos presionar para conseguir más ventajas (reducir precios o considerar ese umbral de préstamos “virtuales” tras el cual se expurgaría o se daría de baja el libro electrónico de nuestra colección). Para ellos hay una gran oportunidad de negocio en juego.

¿Por qué a los bibliotecarios no nos convence el modelo propuesto por Libranda?

La propuesta que tenemos sobre la mesa nos plantea serias dudas:

  1. Porque es insostenible económicamente y no nos encontramos en la coyuntura presupuestaria adecuada. Mucha gente vería esta inversión como un despilfarro que solo atiende por el momento a una minoría (¿cuántos de nuestros usuarios son lectores de ebooks?).
  2. Porque su plataforma tecnológica es exclusiva ya que obliga al resto de actores editoriales a integrarse de alguna manera, y puede darse el caso que las bibliotecas no tengamos la posibilidad de incluir sus publicaciones.
  3. Porque no nos gusta que se implante de manera definitiva el modelo de cobro por licencias anuales de acceso, y que no se plantee la cuestión de la propiedad de las colecciones.

Posiblemente todo este tema cambie muy rápidamente en los próximos años, y en cualquier caso creo que deberíamos buscar alianzas con los libreros o al menos pedir su opinión. Dichos establecimientos han sido y pueden seguir siendo nuestros aliados naturales, ya que tradicionalmente se han venido beneficiando de la venta a bibliotecas, y con los recortes, y el nuevo modelo que parece definirse, lo van a tener muy difícil.

Coincidimos con gran  parte de las opiniones vertidas por Manuel Gil en su blog Antinomias Libro (Houston tenemos un problema: Librerías, editores y bibliotecas en el mercado digital) cuando dice que la definición de un modelo de venta de libros electrónicos para las bibliotecas debería ser un consenso del sector y no venir impuesto por casi un monopolio, y que hubiera sido preferible copiar el modelo alemán que sí incluye a las librerías para la venta a las bibliotecas.

No obstante, también hay que tener en cuenta que la oportunidad que nos ofrece este año el Ministerio a las bibliotecas públicas, podría servirnos como una especie de periodo de prueba para testar el éxito o la necesidad de la iniciativa. Además, la puesta en marcha de este servicio de préstamos digitales financiado desde el Ministerio, en cierta medida, vendría a rellenar el hueco que está provocando la crisis en nuestras partidas presupuestarias para adquisición de fondos bibliográficos.

¿Qué pedimos las bibliotecas públicas en el nuevo ecosistema del libro digital?

Las bibliotecas públicas deberíamos abogar por:

  • Un modelo de negocio que nos beneficie a todos y que siga considerando a las bibliotecas públicas como aliados estratégicos para el incremento de los hábitos lectores y por ende en la creación de potenciales clientes. (No pondremos ninguna pega en que los contenidos digitales incorporados puedan tener vínculos a plataformas de compra para que los usuarios, si así lo desean, puedan adquirir la obra de su interés en el caso de que ésta tenga un exceso de reservas y no quieran esperar).
  • Somos un elemento clave de la cadena del libro y queremos ser aliados de los editores para la expansión y normalización del uso de los libros electrónicos. La biblioteca puede convertirse en un lugar seguro para los usuarios y los editores, donde se garantizará el respeto por la propiedad intelectual y se fomentará su buen uso.
  • Para nosotros es clave el tema de la propiedad de los ebooks y no acabamos de entender ni asimilar el que las licencias de acceso a los contenidos digitales se formalicen como si fuera una mera suscripción temporal. Abogamos por la propiedad de los contenidos, y pasado un límite de uso, se entendería que el libro digital se expurga del fondo y la biblioteca decidiría si vuelve a comprarlo o no. Las obras procedentes del Depósito Legal no podrían verse afectadas por esta medida ya que no pueden estar sometidas a ese sistema mercantilista, aunque en puridad no se podrían prestar porque se trata de ejemplares para la conservación, aunque sí consultar en redes telemáticas internas de la red bibliotecaria.
  • Negociar de forma cooperativa. No podemos actuar por separado. No se trata de una carrera para ver quién ofrece en primer lugar este servicio a sus usuarios. Necesitamos actuar unidos para tener más fuerza. Somos muchas las bibliotecas públicas de este país que podrían convertirse en potenciales clientes a través de sus  respectivas redes de lectura pública en cada una de las Comunidades Autónomas.

Acercar posturas

Hay opiniones que nos dicen que este asunto debe ser abordado con talante cooperativo y con disposición para hacer algunas renuncias, pero tenemos que tener claro que no podemos limitar o menoscabar el derecho de todos a la lectura y el acceso libre y gratuito a los libros que siempre han representado y defendido las bibliotecas públicas.

Creemos que hay que acercar posturas y hacer algunos esfuerzos por parte de todos, pero al mismo tiempo debemos ser muy críticos con lo que nos presentan.

Por estrategia y oportunidad no estaría mal experimentar con esta posibilidad, pero teniendo muy claro que trabajaremos por mejorar nuestras condiciones tanto en soluciones tecnológicas como en acceso a los contenidos. Las decisiones que tomemos ahora sobre este asunto son clave para el futuro de las bibliotecas públicas.

Antonio Agustín Gómez Gómez
Biblioteca Pública del Estado – Biblioteca Provincial de Huelva





Mesa redonda: Los desafíos de los profesionales frente al libro digital

23 05 2012

Presentación
El pasado jueves 17 de mayo tuve el placer de participar en una Mesa Redonda que con el título de “Los desafíos de los profesionales frente al libro digital” se celebró dentro de las Jornadas franco-españolas sobre el libro digital en el marco de la Feria del Libro de Sevilla. En esta Mesa intervinieron Antonio Mª Ávila (FGEE), Michéle Chevalier (CEGAL), Juan Manuel Cruz (Librería Rayuela, Málaga), y Bertrand Calenge (Director Bibliotecas de Lyon). Por mi parte, intenté transmitir la visión de los profesionales de bibliotecas públicas sobre este interesante tema que sin lugar a dudas afectará al futuro de los servicios que podemos llegar a prestar (presentación en Prezi).

Las bibliotecas públicas españolas ante el libro electrónico:

La situación de partida de las bibliotecas públicas difiere del caso de las académicas y universitarias, que ya cuentan con una dilatada experiencia en la provisión de contenidos digitales especializados enfocados para el aprendizaje y la investigación. Otro caso aparte son los proyectos de digitalización que se han puesto en marcha en aquellas bibliotecas que cuentan con una gran colección patrimonial. Nuestra trayectoria es mucho más reciente y, exceptuando unas primeras iniciativas aisladas, podemos situar la generalización de este reciente proceso que estamos experimentando las bibliotecas públicas españolas con la aprobación, el 25 de noviembre de 2009 por el Congreso de los Diputados, de la Proposición no de Ley sobre apoyo al libro electrónico en las bibliotecas públicas.

En una 1ª fase, y como experiencia piloto, lo que se pudo hacer fue el suministro por parte de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria de eReaders (aparatos de lectura de libros electrónicos) a un primer grupo de Bibliotecas Públicas del Estado, entre las cuales se encontraba la de Huelva. El objetivo de esta iniciativa era testar la experiencia de lectura de nuestros usuarios con este nuevo tipo de dispositivos y formatos (Ver caso de Huelva). En la actualidad se ha extendido este programa a la totalidad de las bibliotecas públicas de titularidad estatal y, a fecha de hoy, el préstamo de ereaders es ya un servicio habitual en un buen número de municipales. Y si bien hay quien no entiende el préstamo de estos aparatos, por nuestra parte lo consideramos plenamente justificado en tanto que las bibliotecas públicas:

  • pueden considerarse como centros de recursos tecnológicos al servicio de la comunidad, especialmente cuando hablamos de dispositivos tecnológicos específicamente diseñados para la intermediación con los registros culturales de carácter literario.
  • buscan adiestrar y familiarizar a sus usuarios con el uso de estos nuevos dispositivos y formatos. En el caso de nuestra biblioteca se han ofrecido una serie de acompañamientos digitales para formar a nuestros usuarios en su manejo, y aprovechando esta oportunidad se les instruyó también en cuestiones más amplias de acceso a los contenidos, plataformas de acceso a libros electrónicos, y bibliotecas virtuales (alfabetización en el buen uso de la información)

Aunque sí tenemos que reconocer que en el fondo, con estas medidas de inversión, estamos ayudando a los fabricantes a popularizar su producto, y no hubiera sido descabellado exigirles que nos lo hubieran regalado, ya que a la postre les hemos proporcionado una publicidad extraordinaria.

2ª fase: El acceso a los contenidos digitales.

Lo que ahora se encuentra en el centro del debate es el préstamo de libros en formato electrónico para usuarios de la Red de Lectura Pública. En la última reunión del Consejo de Cooperación Bibliotecaria se lanzó la posibilidad de destinar, por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, una nada despreciable partida económica que permita la puesta en marcha de un servicio de préstamo de libros electrónicos para usuarios de bibliotecas públicas. El Grupo de Trabajo del Libro Electrónico del CCB tiene la encomienda de analizar cuál es la situación actual del mercado español en cuanto a las plataformas disponibles y los contenidos digitales en distribución. Libranda con iBiblio, Biblio 3000 con Odilo TK (implantado ya en la Red de Bibliotecas de Cartagena) y Xercode con su desarrollo en Galicia eBooks, son las soluciones tecnológicas disponibles por el momento en el mercado español. El catálogo de Libranda es el que ofrece los mejores contenidos digitales, ya que agrupa a los principales grupos editoriales del sector. Los otras dos opciones te ofrecen la herramienta tecnológica y el bibliotecario tiene libertad absoluta para subir cualquier contenido y tiene que negociar los términos de compra de los ebooks con las editoriales. Libranda también permite subir contenidos de otras plataformas de distribución o editoriales que no trabajan con ella, pero dichas distribuidoras y editoriales deberán llegar previamente a un acuerdo comercial y económico con Libranda, con el objetivo de que la biblioteca no asuma ningún coste adicional por la incorporación de dichos contenidos a la plataforma. Éste, reconozcámoslo, puede ser un punto complicado en el que Libranda actúa como un monopolio obligando a unos o a otros a pasar por caja. Habrá que esperar la llegada a este mercado de gigantes como Google, Amazon, etc. para ver cómo evoluciona el modelo.

Postura de las bibliotecas

Las bibliotecas públicas estamos deseosas de prestar este servicio, pero no a cualquier precio, y además estamos preparadas para ello. Somos una de las instituciones culturales con mayor capacidad probada de adaptación al cambio. Así ha sido desde los años 80 cuando empezaron las primeras experiencias de automatización bibliotecaria y luego con la masiva introducción de las nuevas tecnologías en nuestros procesos de trabajo, y todo ello porque esencialmente nuestra materia prima es la información.

La biblioteca que se dibuja para el futuro, ya viene siendo una realidad en el presente. No somos unos meros almacenes del libro donde se sacraliza la virtud del silencio como método para la adquisición del conocimiento. Las bibliotecas de hoy en día son ante todo espacios de socialización y debate en torno al libro y a la lectura, en los que el componente tecnológico cada vez tiene una mayor presencia. Pero a pesar de todo seguimos defendiendo nuestra razón de ser, y el eje en torno al cual gira nuestra actividad, que no es otro que el libro, sea cual sea el soporte, como fuente de transmisión del conocimiento. Vamos a seguir desempeñando nuestro papel de garantes de la cultura material escrita durante mucho tiempo, pero somos conscientes de esta nueva realidad emergente que en un futuro va a ocupar una posición de privilegio en el campo de la lectura como ocio, y que ya lo viene haciendo en el terreno de la investigación científica (las revistas en formato electrónico hace tiempo que han desplazado a la versión en papel).

Esos son nuestros valores y nuestras señas de identidad, que queremos seguir desempeñando en el nuevo horizonte que supone los cambios de formato.

Las bibliotecas públicas somos unos aliados del sector editorial

Se equivocan aquellos que nos ven como unos posibles competidores y piensan que un préstamo es una venta perdida. Las bibliotecas públicas incrementan la venta de libros ya que, en definitiva creamos potenciales clientes para el sector editorial. Y no en vano podríamos definir a las bibliotecas públicas como auténticas fábricas de lectores, ya que en combinación con la escuela y la familia, ayudamos a elevar los índices de lectura en nuestra sociedad. Fomentamos el hábito de la lectura entre los más pequeños con un sin fin de actividades de animación lectora. Qué biblioteca no cuenta ya con uno o varios clubes de lectura; una auténtica legión de lectores que se reúnen siguiendo una liturgia semanal en la que comparten sus sensaciones en torno a los libros y sus autores favoritos. Somos un cliente fiel y estratégico para el sector editorial. Muchos de los libros que compramos los ponemos en valor desplegando un gran esfuerzo de transmisión viral; los exponemos en nuestras salas para que entren por los ojos, elaboramos boletines de novedades, recomendamos títulos y autores tanto a pie de mostrador como a través de nuestras páginas web y plataformas de la web social en las que estamos presentes. Ponemos en valor sus productos y, por consiguiente, deberían ser deudores del retorno de inversión que les proporcionamos. (Ver “9 Razones de peso para que la industria editorial deje de considerar las bibliotecas como enemigos y comience a agradecerles su labor” por Bobbi Newman, en su blog Librarian by Day).

Un posible éxito del préstamo gratuito de ebooks por parte de las bibliotecas no tendría por qué perjudicar los intereses comerciales de editores, distribuidores y libreros, al igual que no lo ha hecho el préstamo tradicional de libros en papel. Estamos de acuerdo con las afirmaciones recogidas por Jonathan Chambers en su informe sobre la rentabilidad de los préstamos de libros electrónicos de que “el préstamo de libros electrónicos no debería ser diferente al impacto económico que en la industria editorial supone el préstamo de libros impresos“.

Según Antonio Quirós, Consejero Delegado de Luarna, hay tres claves para que los ebooks se difundan y de alguna manera reconducir el llamado problema de la “piratería”, o de lo que otros llaman contenidos culturales compartidos: precios adecuados, sistemas de protección no intrusivos y amplia oferta de contenidos. Y nosotros podríamos añadir que facilitándolos en préstamo público desde las bibliotecas. Tal como apunta el informe “Situación actual y perspectivas del libro digital en España II” el avance de la penetración del libro digital en nuestro país dependerá del fomento del acceso a dicho soporte entre los lectores y en esa labor las bibliotecas podemos desarrollar un gran trabajo. Nosotros tenemos claro que las bibliotecas públicas pueden contribuir a la expansión del libro electrónico, poniendo a disposición del público en general tanto dispositivos de lectura como contenidos digitales.

¿Es ahora el momento?

La penetración del libro electrónico en nuestro país, aunque lenta, cada vez es mayor (un 18% de los libros editados en 2011 eran en formato electrónico). Sin embargo está llegando en un mal momento para las bibliotecas, debido a los severos recortes que está sufriendo nuestro sector. Si ya nos encontramos con verdaderos problemas para poder actualizar nuestras colecciones en papel, ¿cómo podemos llegar a plantearnos el introducir en nuestras bibliotecas este nuevo tipo de soporte?. El desdoblar esfuerzos se nos revela en la actual coyuntura como imposible para una biblioteca a título individual, por lo que habría que acudir a dotaciones presupuestarias extraordinarias que se enmarquen dentro de planes cooperativos de ámbito superior. Así pues, la propuesta que intenta poner en marcha el Ministerio, con el objetivo de conseguir un desarrollo paralelo y que no se produzcan desequilibrios territoriales en el acceso de los ciudadanos a los contenidos culturales en formato digital, es una oportunidad que merece la pena no desaprovechar.

Nos encontramos ante una tesitura y hay que tomar decisiones. ¿Hay que esperar a que la situación cambie, o aprovechamos la oportunidad que se nos brinda pero actuando con cautela y exigiendo mejores condiciones? En este momento de la reflexión podríamos traer los planteamientos de la bibliotecaria norteamericana Bobbi Newman sobre si deberían salirse las bibliotecas del mercado del libro electrónico. Lo que nos propone es mantenerse un poco a la espera hasta que todo ser normalice y aparezca un sistema mejor de gestionar los servicios de préstamos de obras electrónicas. No siempre podemos responder a las demandas y peticiones de nuestros usuarios, especialmente si nos anticipamos a ellas (nuestro gremio es muy proclive a esta tendencia) y si el mercado del consumo del libro electrónico en nuestro país aun se encuentra a una gran distancia de nuestro referente norteamericano, y más en un momento en el que los recortes presupuestarios nos obligan a ser muy cautos con los dineros procedentes de los impuestos. Y tiene razón en una cosa, que los bibliotecarios dedicamos más tiempo a todo lo relacionado con los eBooks que la mayoría de la población. Su opinión es que las bibliotecas deberían dejar de comprar libros electrónicos hasta que se haya asentado el mercado y destinar ese dinero a iniciativas más tangibles, aunque sí haya que seguir trabajando en buscar una solución.

En nuestro caso, muy diferente del de las bibliotecas norteamericanas, tenemos nuestras propias guerras. La opción que se nos plantea puede ser una gran oportunidad con la que experimentar, de manera práctica, la puesta en marcha de un servicio que queremos llegar a prestar, y del que tenemos la seguridad que su mercado, por el tema de la competencia, va a verse sacudido con nuevas ofertas a la baja.

Continúan estas reflexiones en el siguiente post: “En busca de un modelo de servicio de préstamo de libros electrónicos para bibliotecas públicas (Mesa redonda 2ª parte)“.

Antonio Agustín Gómez Gómez
Biblioteca Pública del Estado – Biblioteca Provincial de Huelva








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