“El desierto de amor” de François Mauriac

10 10 2014
By Francisco J. Barral

Comenzamos el pasado día 7 de octubre una nueva andadura en el Club Matinal (2014-2015), con nuevas lecturas. En este caso una novela que no parece demasiado extensa, pero que por las referencias que podemos encontrar trata aspectos fundamentales de la humanidad, quizás la lucha entre el deseo y el cariño, y otras más facetas que puede que este autor sepa tratar de forma sencilla pero con una creciente profundidad … Seguro que lo vamos descubriendo a medida que avance nuestra lectura.

(…) cientos de matices emocionales, cientos de detalles psicológicos se suceden en una historia tan sencilla y antigua como el mismo mundo. Un padre y un hijo, a comienzos del siglo XX, caen rendidos a los pies de una mujer que les subyuga y les fascina… pero a la que ninguno de los dos llegará a poseer. François Mauriac teje una narración espléndida, bellísima, con los frágiles hilos de la pasión y el enamoramiento.

La trama se desarrolla con una morosidad que, sin embargo, no cae en el desfallecimiento; por el contrario, la pormenorizada contemplación de los comportamientos de los tres protagonistas abre al lector una ventana por la que puede asomarse a un universo de sensaciones.

(…)

Mauriac perfila tres personajes carismáticos y repletos de matices, nada maniqueos. Cada uno de ellos está repleto de complejidades, de miedos, de intemperancias, de dudas, de equivocaciones… Tan humanos que asustan, ya que todas nuestras contradicciones se ven reflejadas en alguno de sus comportamientos o decisiones. Mauriac retrata con un estilo elegante y minucioso el vendaval de emociones que se desata entre los tres, y aún queda espacio para que también asomen las eternas desavenencias familiares (en la familia del doctor), las complejas relaciones paterno-filiales o la doble moral burguesa que todavía hoy padecemos.
El desierto del amor es una novela de sencillo desarrollo, pero de complejísimo fondo, con una miríada de sensaciones que se despiertan al leer cada página, cada oración. Mauriac consigue hacer de cada sentimiento un universo entero y envolver al lector con su estilo elegante y sensual. Una auténtica delicia para cualquier paladar.” (http://anacrespodeluna.blogspot.com.es/2010_05_30_archive.html)

A la vista de su biografía, el autor, parece que se vió sometido a una lucha constantes entre lo que debia aparentar socialmente y las apetencias, que seguramente él considerararía descontrolada y necesariamente por sujetar voluntariosamente.  Por otra parte, su vida parece que discurre a saltos entre un conservadurismo y sucesivos brotes de rebelión. Una continua lucha entre sus apetencias y el convencimiento de  la necesidad de controlarlas.

François Mauriac (Burdeos, 11 de octubre de 1885 – París, 1 de septiembre de 1970) fue un periodista, crítico y escritor francés. Ganador del Premio Nobel de literatura en 1952, es conocido por ser uno de los más grandes escritores católicos del siglo XX.

Nació en el seno de una familia profundamente católica. Siendo joven quedó bajo la custodia de su madre debido al fallecimiento de su padre. Estudió bachillerato en Cauderan con los marianistas y luego se licenció en Letras por la Universidad de Burdeos.

En 1906 se traslada a París, donde escribe su primer libro de versos Les mains jointes, cinco años más tarde escribió su primera novela El niño cargado de cadenas.

Participó como soldado durante la I Guerra Mundial, donde enfermó gravemente. Entre 1925 y 1927 se enamoró violentamente del joven escritor y diplomático suizo Bernard Barbey; esta pasión fue estéril y Mauriac sufrió una profunda crisis religiosa; esta crisis se refleja en su novela corta Coups de couteau (“Cuchilladas”, 1926); en 1933 fue nombrado miembro de la Academia Francesa. Durante la Guerra civil española, simpatizó con el bando republicano y después al estallar la II Guerra Mundial formó parte de la Resistencia Francesa contra la invasión alemana. Editó las revistas Les Lettres françaises y Le Cahier Noir, en las que denunciaba y criticaba las torturas y asesinatos cometidos contra los patriotas franceses.

Al finalizar la guerra realizó una segunda incursión en el teatro, pero, al igual que ocurrió con la primera Asmodée (1938), no tuvo el mismo éxito que sus novelas.

Colaboró con el periódico conservador Le Figaro, para pasar más tarde al recién creado L’Express. El apoyo en sus páginas a De Gaulle le hizo enemistarse con sus compañeros por lo que volvió a Le Figaro. Puso su pluma al servicio del viejo general de forma totalmente incondicional, llegando a decir De Gaulle me necesita.

Años más tarde, debido a su defensa de la causa argelina durante la guerra de independencia de este país, recibió amenazas de la organización terrorista de extrema derecha OAS.

En 1952 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Sostuvo una agria disputa pública con el también escritor Roger Peyrefitte, quien atacó al Vaticano en libros como Las llaves de San Pedro (1953); al amenazar Mauriac con dejar de colaborar en el periódico en que estaba publicando en ese momento (L’Express) si no dejaba de publicitar los libros de Peyrefitte, este se enfadó y lo acusó en una carta abierta de ser un Tartufo y homosexual reprimido en el armario. Investigaciones recientes en su epistolario confirman que en efecto lo era, y había reprimido con mucho sacrificio personal esas inclinaciones.

Mauriac suele colocar a sus personajes en su natal región de Las Landas, que conocía bien. Sus novelas se inspiran en dos temas fundamentalmente: la religión y la pasión. Suele pintar personajes en que la fe se encuentra en conflicto con la sed de placer (L’Enfant chargé de chaînes, La Robe prétexte, Le Baiser au lépreux). En Génitrix, Le Désert de l’Amour, Thérèse Desqueyroux y su continuación La fin de la nuit, y en Noeud de Vipères, expresa la miseria del pecador alojado de Dios: sus pasiones, su soledad, sus remordimientos… De ahí la violencia que campea en sus novelas y que se le ha reprochado a menudo. Mauriac se ha defendido contra estas impugnaciones numerosas veces en su Diario y en diversos ensayos, y afirma su derecho a pintar como católico “una humanidad sumergida en el mal”.

Estuvo casado y tuvo dos hijos y dos hijas. El mayor, Claude Mauriac, fue escritor.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7ois_Mauriac)

 





“El baile de la victoria” de Antonio Skármeta

31 01 2014
By Francisco J. Barral

En el encuentro del Club de lectura Matinal de los miércoles, de esta Biblioteca provincial, el pasado día 29 de enero se entregó e inició la lectura de esta novela. Las reseñas que he encontrado, quizás con la intención de no desvelar en exceso la trama, son bastante escuetas por lo que para desarrollarlas un poco más incluyo la de la película homónima, porque entiendo que aunque la adaptaciones se toman muchas veces licencias, justificadas o no, en la historia, en este caso servirá para desarrollar el resumen tan extractado que he encontrado.

Al salir de la cárcel, un imaginativo joven y un famoso ladrón tienen dificultades para rehacer su vida. El dispar dúo decide que la única salida que les queda es dar el Gran Golpe. Pero en la vida de ambos se cruza la joven Victoria, un talento natural para la danza, hermosa y sensible, asediada sin embargo por el desampar o familiar. Si La chica del trombón es un retrato agridulce de la infancia, El baile de la Victoria es un reflejo de los sueños de la juventud. El autor de El cartero de Neruda vuelve a seducir al lector con esta historia encantadora. Uno de los triángulos de amor y amistad más bellos y emocionantes de la literatura contemporánea.” (http://www.casadellibro.com/libro-el-baile-de-la-victoria-premio-planeta-2003/9788408050049/926648#)

Es una historia de amor, amistad y venganza, que se desarrolla en la época del establecimiento de la democracia en Chile, concretamente en el momento en el que se decreta una amnistía enganzahile, Amor, Amistad, Vgeneral para todos los presos sin delitos de sangre. A pesar de ello, Ángel Santiago (Abel Ayala), un joven soñador y valiente, ha decidido vengarse de los abusos sufridos en la cárcel: planea un ambicioso y arriesgado robo, pero para llevarlo a cabo necesita la colaboración de Nicolás Vergara Grey (Ricardo Darín), un famoso ladrón de bancos que intenta rehabilitarse y recuperar a su familia. El plan se complica con la mágica presencia de Victoria (Miranda Bodenhofer), una misteriosa adolescente cuya única manera de expresarse es el baile.” (http://www.filmaffinity.com/es/film453016.html) Lee el resto de esta entrada »





Teatro leido del club del martes

22 05 2010

El labrador del aire

Los integrantes del Club del Martes os invitamos a que nos acompañeis a la sesión de teatro leido que vamos a realizar el próximo martes 25 de mayo a las 18:30 h. en el Salón de Actos de la Biblioteca.

La obra seleccionada es “El labrador de más aire“, que es la segunda obra de teatro más conocida de Miguel Hernández, en la que toca el tema del amor, lo social y el odio y la envidia.

Os esperamos

Margarita Ramírez Montesinos





La mujer cien por ciento perfecta

7 05 2010

De Imaginantes, un programa de la televisión mexicana, os invito a disfrutar esta visualización de una pequeña historia literaria del escritor Haruki Murakami, basada en el relato “Por falta de palabras” del libro “El elefante desaparece“. Si eran el uno para el otro, el azar los volvería a encontrar…


El relato original:

POR FALTA DE PALABRAS….
Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril
Una bella mañana de abril, en una callecita lateral del elegante barrio de Harajuku en Tokio, me crucé con la chica 100% perfecta.
A decir verdad, no era tan guapa. No sobresalía de ninguna manera. Su ropa no era nada especial. En la nuca su cabello tenía las marcas de recién haber despertado. Tampoco era joven –debía andar alrededor de los treinta, ni si quiera cerca de lo que comúnmente se considera una “chica”. Aún así, a quince metros sé que ella es la chica 100% perfecta para mí. Desde el momento que la vi algo retumbó en mi pecho y mi boca quedó seca como un desierto.
Quizá tú tienes tu propio tipo de chica favorita: digamos, las de tobillos delgados, o grandes ojos, o delicados dedos, o sin tener una buena razón te enloquecen las chicas que se toman su tiempo en terminar su merienda. Yo tengo mis propias preferencias, por supuesto. A veces en un restaurante me descubro mirando a la chica de la mesa de junto porque me gusta la forma de su nariz.
Pero nadie puede asegurar que su chica 100% perfecta corresponde a un tipo preconcebido. Por mucho que me gusten las narices, no puedo recordar la forma de la de ella –ni siquiera si tenía una. Todo lo que puedo recordar de forma segura es que no era una gran belleza. Extraño.
-Ayer me crucé en la calle con la chica 100% perfecta –le digo a alguien.
-¿Sí? –él dice- ¿Estaba guapa?
-No realmente.
-De tu tipo entonces.
-No lo sé. Me parece que no puedo recordar nada de ella, la forma de sus ojos o el tamaño de su pecho.
-Raro. -Sí. Raro.
-Bueno, como sea –me dice ya aburrido- ¿Qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿La seguiste?
-Nah, sólo me crucé con ella en la calle.
Ella caminaba de este a oeste y yo de oeste a este. Era una bella mañana de abril.
Ojalá hubiera hablado con ella. Media hora sería suficiente: sólo para preguntarle acerca de ella misma, contarle algo acerca de mi, y –lo que realmente me gustaría hacer- explicarle las complejidades del destino que nos llevaron a cruzarnos uno con el otro en esa calle en Harajuku en una bella mañana de abril en 1981.
Algo que seguro nos llenaría de tibios secretos, como un antiguo reloj construido cuando la paz reinaba en el mundo.
Después de hablar, almorzaríamos en algún lugar, quizá veríamos una película de Woody Allen, parar en el bar de un hotel para unos cócteles. Con un poco de suerte, terminaríamos en la cama.
La posibilidad toca en la puerta de mi corazón.
Ahora la distancia entre nosotros es de apenas 15 metros.
¿Cómo acercármele? ¿Qué debería decirle?
-Buenos días señorita, ¿podría compartir conmigo media hora para conversar?
Ridículo. Sonaría como un vendedor de seguros.
-Discúlpeme, ¿sabría usted si hay en el barrio alguna lavandería 24 horas?
No, simplemente ridículo. No cargo nada que lavar, ¿quién me compraría una línea como esa?
Quizá simplemente sirva la verdad: Buenos días, tú eres la chica 100% perfecta para mi.
No, no se lo creería. Aunque lo dijera es posible que no quisiera hablar conmigo. Perdóname, podría decir, es posible que yo sea la chica 100% perfecta para ti, pero tú no eres el chico 100% perfecto para mí. Podría suceder, y de encontrarme en esa situación me rompería en mil pedazos, jamás me recuperaría del golpe, tengo treinta y dos años, y de eso se trata madurar.
Pasamos frente a una florería. Un tibio airecito toca mi piel. La acera está húmeda y percibo el olor de las rosas. No puedo hablar con ella. Ella trae un suéter blanco y en su mano derecha estruja un sobre blanco con una sola estampilla. Así que ella le ha escrito una carta a alguien, a juzgar por su mirada adormecida quizá pasó toda la noche escribiendo. El sobre puede guardar todos sus secretos.
Doy algunas zancadas y giro: ella se pierde en la multitud.
Ahora, por supuesto, sé exactamente qué tendría que haberle dicho. Tendría que haber sido un largo discurso, pienso, demasiado tarde como para decirlo ahora. Se me ocurren las ideas cuando ya no son prácticas.
Bueno, no importa, hubiera empezado “Érase una vez” y terminado con “Una historia triste, ¿no crees?”
Érase una vez un muchacho y una muchacha. El muchacho tenía dieciocho y la muchacha dieciséis. Él no era notablemente apuesto y ella no era especialmente bella. Eran solamente un ordinario muchacho solitario y una ordinaria muchacha solitaria, como todo los demás. Pero ellos creían con todo su corazón que en algún lugar del mundo vivía el muchacho 100% perfecto y la muchacha 100% perfecta para ellos. Sí, creían en el milagro. Y ese milagro sucedió.
Un día se encontraron en una esquina de la calle.
-Esto es maravilloso –dijo él- Te he estado buscando toda mi vida. Puede que no creas esto, pero eres la chica 100% perfecta para mí.
-Y tú –ella le respondió- eres el chico 100% perfecto para mi, exactamente como te he imaginado en cada detalle. Es como un sueño.
Se sentaron en la banca de un parque, se tomaron de las manos y dijeron sus historias hora tras hora. Ya no estaban solos. Qué cosa maravillosa encontrar y ser encontrado por tu otro 100% perfecto. Un milagro, un milagro cósmico.
Sin embargo, mientras se sentaron y hablaron una pequeña, pequeñísima astilla de duda echó raíces en sus corazones: ¿estaba bien si los sueños de uno se cumplen tan fácilmente?
Y así, tras una pausa en su conversación, el chico le dijo a la chica: Vamos a probarnos, sólo una vez. Si realmente somos los amantes 100% perfectos, entonces alguna vez en algún lugar, nos volveremos a encontrar sin duda alguna y cuando eso suceda y sepamos que somos los 100% perfectos, nos casaremos ahí y entonces, ¿cómo ves?
-Sí –ella dijo- eso es exactamente lo que debemos hacer.
Y así partieron, ella al este y él hacia el oeste.
Sin embargo, la prueba en que estuvieron de acuerdo era absolutamente innecesaria, nunca debieron someterse a ella porque en verdad eran el amante 100% perfecto el uno para el otro y era un milagro que se hubieran conocido. Pero era imposible para ellos saberlo, jóvenes como eran. Las frías, indiferentes olas del destino procederían a agitarlos sin piedad.
Un invierno, ambos, el chico y la chica se enfermaron de influenza, y tras pasaron semanas entre la vida y la muerte, perdieron toda memoria de los años primeros. Cuando despertaron sus cabezas estaban vacías como la alcancía del joven D. H. Lawrence.
Eran dos jóvenes brillantes y determinados, a través de esfuerzos continuos pudieron adquirir de nuevo el conocimiento y la sensación que los calificaba para volver como miembros hechos y derechos de la sociedad. Bendito el cielo, se convirtieron en ciudadanos modelo, sabían transbordar de una línea del subterráneo a otra, eran capaces de enviar una carta de entrega especial en la oficina de correos. De hecho, incluso experimentaron otra vez el amor, a veces el 75% o aún el 85% del amor.
El tiempo pasó veloz y pronto el chico tuvo treinta y dos, la chica treinta
Una bella mañana de abril, en búsqueda de una taza de café para empezar el día, el chico caminaba de este a oeste, mientras que la chica lo hacía de oeste a este, ambos a lo largo de la callecita del barrio de Harajuku de Tokio. Pasaron uno al lado del otro justo en el centro de la calle. El débil destello de sus memorias perdidas brilló tenue y breve en sus corazones. Cada uno sintió retumbar su pecho. Y supieron:
Ella es la chica 100% perfecta para mí.
Él es el chico 100% perfecto para mí.
Pero el resplandor de sus recuerdos era tan débil y sus pensamientos no tenían ya la claridad de hace catorce años. Sin una palabra, se pasaron de largo, uno al otro, desapareciendo en la multitud. Para siempre.
Una historia triste, ¿no crees?
Sí, eso es, eso es lo que tendría que haberle dicho.

 

Haruki Murakami





Buenos días, tristeza

15 10 2009
Buenos días, tristeza

Buenos días, tristeza

Título: Buenos días, tristeza
Autor: Françoise Sagan

Entrega: 15 de octubre de 2009
Devolución: 5 de noviembre de 2009

Consulta la guía de lectura que ha confeccionado la biblioteca

Sinopsis: En una hermosa mansión a orillas del Mediterráneo, Cécile, una joven de diecisiete años, y su padre, viudo y cuarentón, pero alegre, frívolo y seductor como nadie, amante de las relaciones amorosas breves y sin consecuencias, viven felices, despreocupados, entregados a la vida fácil y placentera. A la sombra del pinar que rodea la casa y filtra el sol abrasador del verano, un juego cruel se prepara.

Vuestro turno para el debate:





Señora de rojo sobre fondo gris

23 06 2009
Señora de rojo sobre fondo gris

Señora de rojo sobre fondo gris

Título: Señora de rojo sobre fondo gris
Autor: Miguel Delibes

Club del Jueves
Entrega:
11 de junio, 2009
Devolución: 2 de julio, 2009

Club del Martes:
Entrega:
23 de febrero, 2010
Devolución: 16 de marzo, 2010

Consulta la guía de lectura (PDF) que ha confeccionado la Biblioteca.

Sinopsis: Un libro que habla sobre el Amor con mayúsculas y sobre la admiración que siente alguien por su pareja. Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, desgrana ante su hija sus recuerdos más íntimos en un monólogo que es a la vez un homenaje y un exorcismo del dolor que siente por la muerte prematura de su esposa.

¡Animaos con los comentarios sobre el libro!








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