Los bienes de este mundo

24 06 2014

 

Unknown

Título: Los bienes de este mundo

Autor: Irène Némirovsky

Traducción: José Antonio Soriano Marco

Sinopsis: Publicada por entregas en el semanario Gringoire entre abril y junio de 1941 bajo el epígrafe «Obra inédita de una mujer joven» para eludir la prohibición de trabajar que el gobierno de Vichy imponía a los judíos, esta novela se editaría en 1947, cinco años después del asesinato de su autora en Auschwitz. La profunda discordancia entre la indiferente placidez de la vida burguesa y el dramático devenir de los acontecimientos —que sería el leitmotiv de su siguiente y última obra, la excepcional Suite francesa—, es el hilo conductor del que Némirovsky se sirve para narrar las vicisitudes de una familia burguesa del norte de Francia sobre el trasfondo de un período especialmente convulso de la historia europea que culmina con el desmoronamiento del orden social que siguió a la ocupación alemana.

Hijo de los propietarios de una importante fábrica de papel desde hace generaciones, el joven Pierre Hardelot contraviene los deseos de sus padres renunciando a su compromiso de boda con Simone, la rica heredera que han escogido para él. Para mayor escarnio, Pierre se ha enamorado de Agnès, que no tiene dote y pertenece a una familia de la pequeña burguesía de reciente arraigo en el pueblo. Así, por medio de la rebelde actitud de Pierre y la decadencia de los Hardelot, Némirovsky ha escrito una persuasiva historia de amor, dulce y amarga por igual, en la que acompaña a los personajes con una mirada inclemente, aunque siempre teñida de afecto y comprensión.

Comentario: Fantástico retrato de dos familias que viven en un pequeño pueblo del noroeste francés desde años antes de la primera guerra hasta el comienzo de la segunda. La ordenada vida de la burguesía rural apegada a los bienes que poseen y a las reglas que rigen la vida del pueblo es descrita maravillosamente por la autora, que va introduciendo sutilmente la crítica, para que sea el lector el que vaya sacando sus conclusiones.  Corta,  fácil de leer y recomendable para las vacaciones.

 Las frases:

Planeaban su futuro sin prisas, con prudencia, con breves frases reticentes, cautelosas, como el niño que construye un castillo de naipes conteniendo la respiración.

Los pobres ya se habían puesto en camino. Los ricos aguardaban porque les hubiera gustado llevarse las paredes de sus casa y la tierra sobre la que éstas se alzaban.

Todo pasaba, la propiedad permanecía.

José María Rodríguez

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