“La letra escarlata” de Nathaniel Hawthorne

21 05 2014
By Francisco J. Barral

Estamos ante la última lectura del periodo 2013-2014, del Club de lectura matinal, y terminamos con una novela emblemática, me parece recordar por su reseñas como profunda tanto en su historia como en su forma, y que como los mejores relatos describe simbolicamente los aspectos más importantes de una persona (en este caso es especialmente destacable que el protagonista sea una mujer), la personalidad propia y las interrelaciones con los demás, de forma que los personajes se muestran quizás más como ideas o por su caracter que como individuos. Hasta puede, me parece de forma algo ideal, que pretende el triunfo de la persona fuerte en convicciones frente a la sociedad, pese a su sufrimiento interior. Sin embargo, no le quedan muchas opciones a la protagonista: luchar contra el aislamiento impuesto (lo que le llevaría a la segregación social) o vivir asumiendolo (convirtiendose en muestra y señal de la propia sociedad y reflejando la culpa sobre ella). En definitiva puede que sea la lucha del individuo y sus necesidades frente a las obligaciones muchas veces artificiales de una sociedad que pretende unificar y asimilar por negación.

En este caso, puede que por ser la última reseña de esta etapa me haya extendido en la información suministrada, puede que el tema que se apunta en este libro lo provoque, pero he de decir que son opiniones previas a la lectura del libro por lo que más que adelantar aspectos del mismo constituyen intuiciones y perspectivas que aventuran su posible contenido, y en cuanto a las reseñas encontradas he intentado que describan sin definir en exceso o desvelar inoportunamente lo que ocurrirá y lo que se pretende en esta narración …  el avance en la lectura será el que nos permitirá concretar quizás sus intenciones, confirmando o no estas apreciaciones. 🙂

La letra escarlata (The Scarlet Letter) es una novela de Nathaniel Hawthorne publicada en 1850. Está enmarcada en la puritana Nueva Inglaterra de principios del siglo XVII. Relata la historia de Hester Prynne, una mujer acusada de adulterio y condenada a llevar en su pecho una letra “A”, de adúltera, que la marque. Ella no revela la identidad del padre de su hija, y trata de vivir en una sociedad injusta e hipócrita con dignidad. En la novela, Hawthorne trata los temas de la gracia divina, la justicia y el castigo.” (es.wikipedia.org)

es la novela más importante de Nathaniel Hawthorne. Fue concebida como un relato largo (y parte de un corpus titulado Old Time Legends), luego ampliada por Hawthorne a pedido de su editor. Finalmente fue publicada como novela en 1850, y de inmediato se convirtió en un éxito comercial, ciertamente insospechado por el autor.

(…)

La letra escarlata es una novela esencial, y quizás el mayor logro de Nathaniel Hawthorne dentro de la narrativa. Su personaje principal, Hesner Prynne, es todo un ícono de lo femenino, de aquellos rasgos femeninos que no pertenecen a este mundo. Los hombres, dicho sea de paso, no quedamos bien parados en esta historia: el amante de Hesner (…) jamás surge como un héroe redentor, sino que se consume en el silencio (…). El silencio de la protagonista es el mismo, sin embargo no calla por sí misma, sino por la honra de su amante; y es su abnegación ante la desdicha la que redime su indiscreción, pues la letra infame, pensada para marcar, para discriminar a alguien ante los demás, termina siendo un símbolo de grandeza (…)” (elespejogotico.blogspot.com.es)

“Hester sufre por tres razones: por la ejecución de una sanción impuesta por la Moral ejercida por magistrados, presbíteros y el pueblo; por la incapacidad de imponer o transmitir cualquier código moral a su hija al ser fruto del pecado; y por el silencio que se autoimpone a la hora de revelar la identidad del padre y por tanto coautor del pecado.

Todo esto la lleva a vivir una vida en soledad, al margen de la comunidad y de cualquier tipo de relación humana. Con el paso del tiempo (…) su actitud no será muy distinta de cuando se la condenó al ostracismo: silencio, trabajo y una austera abnegación en todo lo que haga.
De ese compromiso consigo misma y con su pecado, surge, de la pluma de Hawthorne, un personaje de una dimensión moral y valentía que se convierte en la medida de todos los demás personajes y que, a través del dilema vital que representa, acaba convirtiendo al pecado en una convención social más, manejada por la comunidad frente a la imposibilidad de una libertad de conciencia individualcercenada por la actitud tribal del poblado puritano.

Novela profundamente psicológica que rastrea, ahonda y enjuicia cada una de las motivaciones y acciones de todos los personajes (la mujer, los clérigos, el presbítero, los magistrados, la bruja… excepto el personaje que es fruto del pecado: la pequeña Perla que es retratada casi comoun espíritu del bosque que vive libremente al margen de cualquier convención o moral social) , une, a estefuerte contenido moral un importantísimo elemento metafórico y simbólico que va desde lo que es el objeto y título de la novela hasta los espacios físicos ( el bosque, el poblado, el cadalso…) pasando por los mísmisimos personajes.” (www.hislibris.com)

 Nathaniel Hawthorne

(4 de julio de 1804 – 19 de mayo de 1864) fue un novelista y cuentista estadounidense. Es considerado figura clave en el desarrollo de la literatura norteamericana en sus orígenes.

Portrait of Nathaniel Hawthorne by Charles Osgood, 1841 (Peabody Essex Museum)

Nathaniel Hawthorne, nacido bajo el nombre de Nathaniel Hathorne, nació el 4 de julio de 1804 en la ciudad de Salem, Massachussets. Su casa de nacimiento todavía se encuentra en pie. Su infancia fue difícil debido a la muerte de su padre (del mismo nombre, que murió en Surinam cuando Hawthorne tenía 4 años). A partir de entonces, la vida de Hawthorne se volvió compleja y al mismo tiempo fascinante, particularmente debido a su pasión por la literatura y su cercanía con el puritanismo.

Dicha cercanía con el puritanismo surge a partir de sus antepasados. Su bisabuelo, William Hathorne (la ‘w’ la añadió Nathaniel a su apellido), fue uno de los primeros colonos en establecerse en Salem.

Hasta la publicación de su primer libro Twice-Told Tales, (“Cuentos dos veces contados”), en 1837, Hawthorne escribió en total anonimato en la casa familiar. “Yo no vivía –diría más tarde– sólo soñaba que vivía.”

En 1839, Hawthorne entró a trabajar en la aduana del puerto de Boston. Contrajo matrimonio con la pintora trascendentalista Sophia Peabody en 1842. El matrimonio se trasladó a Concord, Massachusetts. Allí tuvieron de vecinos a los escritores Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau.

Nathaniel Hawthorne in the 1860s

En 1846 Hawthorne fue nombrado inspector de la aduana de Salem, pero pronto perdió su trabajo debido a cambios administrativos en Washington. En 1852 escribió la biografía de su antiguo compañero Franklin Pierce. Cuando éste ganó las elecciones, Hawthorne recibió como recompensa el nombramiento de cónsul norteamericano en Liverpool (1853). En 1857 renunció a su cargo y viajó por Francia e Italia. Con su familia, regresó en 1860. Cayó enfermo poco después y murió en 1864, probablemente de cáncer de estómago, en Plymouth (Nueva Hampshire).

Nathaniel y Sophia Hawthorne tuvieron tres hijos: Una, Julian y Rose. La primera murió joven. Julian siguió los pasos de su padre como escritor, llegando a ser autor prolífico. Rose se convirtió al catolicismo y fundó las Dominican Sisters of Hawthorne, congregación que se ocupaba del cuidado de enfermos incurables de cáncer.

Obra

Hawthorne es conocido sobre todo por sus relatos breves -que él llamó “cuentos”-, muchas veces de contenido siniestro, al gusto de la época, y por sus cuatros novelas largas. La letra escarlata (“The Scarlet Letter”, 1850), La casa de los siete tejados (“The house of the Seven Gables”, 1851), La novela de Blithedale (“The Blithedale Romance”, 1852) y El fauno de mármol (“The Marble Faun”, 1860). (Otra novela titulada Fanshawe, fue publicada anónimamente en 1828.)

Hawthorne publicó asimismo varios libros de cuentos para niños.

Autor encuadrable dentro del Romanticismo norteamericano, como Edgar Allan Poe, gran parte de su obra se localiza en Nueva Inglaterra, y muchas de sus historias, de contenido generalmente alegórico, recrean intensamente el ambiente puritano que empapaba la sociedad de aquellos años; así, Ethan Brand (1850), La marca de nacimiento (1843), La hija de Rappacini (1844), El velo negro del ministro (1844), etc.

La crítica más reciente ha prestado atención preferente a la voz narrativa de Hawthorne, considerándola dentro de una retórica autoconsciente, que no debe ser confundida con la verdadera voz del escritor, lo que contradice el viejo concepto sobre Hawthorne de plomizo moralista cargado de complejos.

Sus relatos leves y patéticos destacan por su estilo elegante y depurado. En ellos lo característico, según el escritor Luis Loayza, «es tal vez el contraste entre la violencia exterior y la suavidad del tono, entre la voz delicada y las oscuras sugerencias de lo que dice». Jorge Luis Borges observa, por su parte, que sus cuentos expresan «el tenue mundo crepuscular, o lunar, de las imaginaciones fantásticas».

De nuevo la marchita mujer dejó oír los monótonos sones de unas preces no ideadas para ser acogidas en el cielo y, muy pronto, en las pausas de su aliento empezaron a materializarse extraños murmullos, aumentando poco a poco de volumen, hasta sobreponerse y ahogar al conjuro del que nacían. Unos gritos atravesaron los ambiguos sonidos, y fueron sucedidos por el canto de dulces voces femeninas que, al variar, dieron paso a un estruendo de risotadas, rotas a su vez de pronto por gemidos y sollozos, formando todo ello junto una horrible confusión de espanto, lamentos y risas. Resonó un arrastrar de cadenas, voces duras y crueles lanzaron amenazas, y un látigo restalló a una orden.

de El valle de las tres colinas, 1837

Hawthorne tuvo una breve pero intensa amistad con el novelista Herman Melville, quien le dedicó su gran obra Moby Dick, “en homenaje a su genio”. La correspondencia entre ambos, sin embargo, no se conserva.

Su contemporáneo Edgar Allan Poe dedicó célebres reseñas a sus colecciones más importantes, Twice-Told Tales (traducido recientemente: “Cuentos contados dos veces”) y Mosses from an Old Manse (“Musgos de una iglesia”). Pese a ciertas reticencias, afirmó de su autor:

Diremos enfáticamente de los cuentos de Mr Hawthorne que pertenecen a la más alta esfera del arte. (…) Los rasgos distintivos de Mr Hawthorne son la invención, la creación, la imaginación y la originalidad, rasgos que, en la literatura de ficción, valen acentuadamente más que todo el resto

(http://es.wikipedia.org/wiki/Nathaniel_Hawthorne)

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3 responses

22 05 2014
Inés Mª Díaz

Por lo que se lee debe de estar muy interesante.
Inés

23 05 2014
hidalade Adelaida

Buen trabajo Paco.

23 05 2014
fjbarral

Gracias Inés Mª y Adelaida, pero creo que no es mérito, me ha salido así. Hay veces que si te dejas llevar por la historia, aun antes de haberla leido, como una planta que crece, se va ramificando y desarrollando de forma que podemos contemplarla y apenas empezar a comprender sus motivos y consecuencias. Pero de alguna forma somos capaces de intuir su esencia de muchas maneras, y buscando y buscando vamos encontrandole sentido … es de alguna manera sólo cuestión de escuchar, analizar y dejar que nos llegue. 🙂

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