La araña negra

11 03 2014
La Araña Negra

La Araña Negra

Título: La araña negra
Autor: Vicente Blasco Ibañez

Club del martes
Entrega: 11 de marzo, 2014
Devolución: 1 de abril, 2014

Sinopsis: La araña negra publicada por primera vez en 1892 es una de las más importantes obras de Vicente Blasco Ibáñez. Esta obra de su juventud, sorprende por la gran madurez literaria que hay en ella y por su realismo en cuanto a la descripción del ambiente social de la época. Denuncia la injusticia social y cierto comportamiento del clero que se infiltra en lo más íntimo de la vida familiar causando daños irreparrables en la convivencia familiar y social.

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2 responses

12 04 2014
Orta Mercedes

¿Resulta normal en un texto de 1237 páginas que no esté revisado?. Faltas ortográficas, le laísmo, etc, sobre todo en la segunda mitad, parecen dar a entender que no es fácil terminar de leerlo. Y verdaderamente, son muchas las tentaciones de dejar la novela a la mitad, puesto que solamente se trata de un folletín por entregas, reiterativo y, evidentemente, un libelo calumnioso del que el propio autor no se sentía satisfecho. Disculpable solo por la juventud con que lo redactó, y que lo muestra lleno de odio y subjetividades.
Si algo tiene de interesante es la descripción de la época de sus coetáneos, ya que sitúa la saga desde unos años antes de su nacimiento a unos años después del mismo, en una época en que la política se dirimía con sangre más que con palabras, y en la que los monárquicos podían ser borbónicos o carlistas y los liberales, revolucionarios, unos republicanos y otros federales. En todos los casos, llevados al extremo de lo acérrimo. El autor se muestra descaradamente ateo y vilipendiador de la Iglesia católica, confundiendo injustamente religión con política, ya que parece asegurar que un republicano no puede ser creyente. Y, en un extremo que resulta ridículo, ataca a los jesuitas, a los que tacha de autómatas, asesinos sin sentimientos, alcahuetes, y ladrones, no dejándoles ninguna virtud, atreviéndose incluso, no a anatemizar a individuos concretos, sino a asegurar que son normas de la Compañía tales actitudes. Y blasfemando abiertamente contra la cruz de Cristo, no solo ridiculizando a las personas piadosas. Un musulmán no hubiera permitido nunca una obra contra el Islán en esos términos, y no es raro que haya estado prohibida en España, ya que ofende.
Verdaderamente, a don Vicente, se le daba mejor describir lo que conocía bien, según se observa en sus posteriores obras; las clases bajas, pero las que conocía de oídas, las altas, las inventaba a merced de su propio rencor y prejuicios.
Fernando Baselga, militar monárquico y noble sin fortuna, se casa con Pepita Carrillo, teniendo una hija, Fernanda, que en realidad es hija del “deseado” Fernando VII, motivo por el que Fernando mata a su mujer en un arrebato. Y se casa luego con María, hija de Ricardo Avellaneda y Doña María, de la que tiene a Enriqueta y Ricardo. Enriqueta se enamora de Esteban Álvarez, republicano, y tiene a su vez una hija, María, aunque ésta lleva el apellido Quirós, que es con quien casan a Enriqueta las conveniencias sociales. La fortuna de la primera doña María es codiciada por la Compañía de Jesús que, a través de generaciones, trata de que le sea donada, valiéndose de las intrigas más rocambolescas.
La última María se enamora de Juanito Zarzoso, estudiante de Medicina, pero termina casándose con Paquito Ordóñez, también por funestas intervenciones de los jesuitas, tipo enfermo del que tiene un hijo más enfermo aún, con lo que ahí terminan por fin todos los herederos. Como en un mundo al revés, los blasfemos son personas sensatas, generosas, y castas, mientras los devotos son egoístas, iracundos y viciosos. Y suceden durante la obra más de una de esas casualidades prácticamente imposibles en la vida, que delatan la imaginación fértil y facilona del autor. No deja indiferente, desde luego, la estupidez de la mujeres, que no llegan a tomar decisiones ni en su mayoría de edad. Pero naturalmente, todos son caracteres-tipo y no se salen de la personalidad asignada. Los malos son malísimos, los buenos, buenísimos y los amorosos, como ese Perico, asistente de Álvarez, dan la vida, día a día, hasta el final.
En cuanto a descripciones, las luchas, el paisaje que se ve desde la azotea del colegio valenciano, o el ambiente de París, denotan que el escritor apunta maneras, aunque no deja de levantar sospechas, por reiterativo, de que trata de rellenar páginas para aumentar las entregas del culebrón.
Para terminar, 30 páginas con la “Mónita secreta” de la Compañía de Jesús, ignoro si inventada por el mismo Blasco o leída por él en algún sitio, para aprovechar su popularidad y difundirla, completando así su propia venganza, mirándose en el espejo de lo que critica. Al mezclar hechos reales con ficticios, lo histórico con lo inventado, crea una media verdad más falsa y dañina que la mentira pura.
Mercedes Orta

24 04 2014
margaramirezmontesinos

La araña negra.- Blasco Ibáñez.
Comentario elaborado por el grupo de los martes.
Pretende ser un estudio político, social y religioso sobre la historia de España del siglo XIX. Es la primera novela de un Blasco Ibáñez muy joven y con necesidad de ganarse la vida. Describe la guerra entre liberales, defensores de la constitución de 1812 y los absolutistas borbónicos. El autor, republicano, da un papel fundamental y decisivo a la actuación malvada de la compañía de Jesús cuyos objetivos son el dinero y por tanto el poder, y convierte la novela en un libelo por su extremado anticlericalismo. No hay intrahistoria como en las novelas de Pérez Galdós. Su condición panfletaria hace que se pierda la veracidad histórica. La mayoría de sus personajes, buenos y malos, dependiendo de su particular ideología son inventados, a veces, traspasan la frontera de la realidad para llegar al culebrón. De esta manera, no permite al lector una libre interpretación de la realidad, la narración tajante le impone orejeras. El trato que se da a los jesuitas se convierte en un recurso estilístico para incitar al público no intelectual a la lectura que desea, al folletín de publicación semanal, al panfleto sentencioso. La actitud hostil del pueblo hacia “la Compañía “ La Araña negra” que teje, entreteje y se expande abusando siempre del débil es muy comprensible. Sus descripciones, hiperrealistas siguen la pauta del naturalismo de la época, fundamentalmente a Zola

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