Batman – El regreso del Caballero Oscuro

28 10 2012

Título: Batman – El regreso del Caballero Oscuro

Autor: Frank Miller (con Klaus Janson y Lynn Varley)

Entrega: 26 de octubre de 2012

Devolución: 9 de noviembre de 2012

Sinopsis: El regreso del Caballero Oscuro está ambientado en la Gotham City de un futuro impreciso, años después de la última aparición del Hombre Murciélago, que cerraba además con ella la era dorada de los superhéroes, finalmente obligados a desaparecer. Sólo Superman sigue actuando, si bien de forma discreta de cara a la sociedad y respondiendo únicamente al gobierno norteamericano. Las de Superman y Batman son posiciones totalmente contrapuestas y darán pie a un enfrentamiento entre ambos. La historia ahonda en los motivos que llevan a Bruce a volver a enfundarse el traje de murciélago, ayudado por una nueva Robin que irrumpe en su vida, en lo que, como sugiere su conclusión abierta y confirma su posterior secuela, es el inicio de una nueva etapa para Batman.

Orientación del monitor del Club de Lectura de Cómic y Novela Gráfica: En 1986 se prolonga la colaboración de Frank Miller con el dibujante David Mazzucchelli en la colección Daredevil de Marvel, que alcanzará su culmen en Born Again. Miller nos ofrece también en 1986 este Batman: The Dark Knight Returns, originalmente una miniserie de cuatro entregas, como autor a cargo del guion y los dibujos a lápiz, con la colaboración de la propia esposa de Miller,  Lynn Varley como colorista, y de Klaus Janson a las tintas. Un año después, Frank Miller narraría en Batman: Año Uno el origen del personaje.

Conocemos a los Mutantes, una secta que deja de seguir a su líder para profesar culto al propio Batman. También se retrata otras amenazas: los políticos, la policía y los medios de comunicación. Entre los aliados de Batman figuran el comisario Gordon y Lana Lang, directora del Daily Planet.

A la salida de esta historia de Miller aún vivía Jason Todd, pero tres años después, en 1989, fue asesinado por el Joker tras una votación telefónica en la que los lectores norteamericanos decidieron su muerte, influidos porque en esta obra que nos ocupa se citaba su fallecimiento.

Hasta la fecha se han vestido de Robin los siguientes personajes: Dick Grayson (Robin I, reconvertido en Nightwing y ocasionalmente en Batman); Jason Todd (Robin II desde 1983 hasta su fallecimiento en 1989, resucitado en 2005 como el antihéroe Red Hood); Tim Drake (Robin III, desde 1989, primero en tener pantalón largo, accesorios propios y serie individual de cómics); Stephanie Brown (Robin IV, novia de Robin III, a quien sustituyó durante unos meses de 2004); Damian Wayne (Robin V desde 2009, hijo de Bruce Wayne -el Batman original- y celoso de Robin III); Carrie Kelley (considerada Robin VI por su aparición en este cómic de 1986 pese a que sólo se trata de un futuro posible, en la secuela aparece como Catgirl).

El regreso del Caballero Oscuro inspiró parte del argumento de la película que cierra la reciente trilogía de Batman de Christopher Nolan. Previamente, este cómic había inspirado en  1999 la teleserie de dibujos animados Batman Beyond, y a comienzos de los años 90 se rumoreó un proyecto de adaptación al cine dirigido y protagonizado por  Clint Eastwood.

GERARDO MACÍAS

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2 responses

9 11 2012
fjbarral

En relación con nuestra lectura y el tradicional carácter oscuro del personaje de Batman, fue fundamental la recuperación del personaje por Frank Miller, que lo llevó a recuperar su carácter y mostrarnos este cambio en sus historias, como un elemento simbólico en las mismas. En este caso (El regreso del caballero oscuro), regresa ya retirado y a las puertas de la ancianidad, porque cree que es necesario y también porque lo necesita, ya que la maldad sigue a su alrededor y no puede seguir ignorando por más tiempo su responsabilidad … retoma su papel con Robin (en este caso una muchachita) y contraposición con superman, y de alguna manera la simpleza de éste, y que constituye un ideal pero no aplicable a nuestro mundo, que oculta un fondo oscuro y ruín.
Muy interesante cómic, deliciosamente elaborado por el dibujo de Fran Miller, tan efectista, y con su guión interesante, pena que resalte tanto su carácter norteamericano y la idea de que el mundo debería ser bueno de una forma concreta y que la obligación moral es conseguir esto por las buenas o por las malas (seguramente por las malas). No hay medias tintas o es blanco o es negro, los tonos grises son sólo para las dudas que en su humanidad tiene nuestro héroe y que se ve abocado a poner a todos firmes aunque le pese, por el bien común según su criterio (el fin entonces sí justifica los medios) … y siempre que no pongamos es entredicho los hechos mismos y la interpretación que se nos hace. ¿Somos buenos o malos? Yo personalmente prefiero los tonos grises, e incluso el color.
“El psiquiatra Fredric Wertham escribió en el año 1954 un sonado —y hoy ridiculizado— libro titulado Seducción de los inocentes. En él aseguraba que los cómics eran una mala influencia para los más jóvenes, y que podían incitar a comportamientos delictivos.
“Solo alguien ignorante de los fundamentos de la psiquiatría y de la psicopatología del sexo podría no darse cuenta de la sutil atmósfera de homoeroticismo que permea las aventuras del maduro Batman y su joven amigo Robin”, escribió el doctor Wertham. “Para los niños, Wonder Woman es una imagen que da miedo. Para las niñas es un ideal mórbido. Donde Batman es antifemenino, la atractiva Wonder Woman y sus aliadas son, definitivamente, antimasculinas”. Indicaba, además, que en Wonder Woman había subtextos lésbicos y de bondage, o roles sexuales de esclavitud.”
(http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/08/actualidad/1352411770_418763.html)
“Frederic Wertham publicó en 1953 La Seducción de los Inocentes , manifiesto paranoico en contra de los cómics, a los que señalaba como fuente de todo el mal que amenazaba con derrumbar a la sociedad occidental. Una de sus “pruebas” sería que los personajes de DC cómics, Batman y Robin, mantendrían una relación sexual, a tal punto que las piernas expuestas de Robin tendrían como fin inducir a los jovencitos lectores a considerar la homosexualidad como opción. Hubo protestas, padres asustados, quemas de revistas, una investigación del congreso americano, y el “Comics Code”, un ente de autocensura de la industria del cómic.
El resultado final de esto fue la infantilización de los cómics en general y del personaje de Batman en particular. El antes detective monomaniático, que no actuaba por un sentido de la justicia ni del american-way, sino por venganza, y que operaba a través del miedo y la amenaza, se transformó en un payaso con malla. Sus archi-enemigos dejaron de ser sádicos y psicópatas, y se transformaron a su vez en payasos temáticos, que cometían crímenes “excéntricos”. Irónicamente son estos Batman y Robin, exagerados y coloridos, los que pasarían a ser fetiches en algunos círculos gay.
(…)
Batman es un personaje singular dentro de la historia de los cómics clásicos. Surgido en 1939 como intento de explotar el surgimiento de popularidad de los superhéroes impulsado por el éxito de Superman, el murciélago es de alguna manera el opuesto dialéctico del hijo favorito de Kriptón. Batman no tiene poderes, no es invulnerable, no da la cara, no se para derecho ni sonríe a los periodistas. Batman no representa el ideal de la sociedad americana, sino su lado oscuro, podrido. Policías corruptos, empresarios maquiavélicos y psicópatas coloridos pero a la vez humanos son sus presas favoritas, a diferencia de los enemigos pandimensionales o transtemporales de Superman. Mientras Kal-El anda persiguiendo a los pájaros del cielo, Bruce se dedica a levantar piedras para observar los gusanos pegados a su lado inferior. Hasta las ciudades que cada uno habita y protege reflejan la diferencia de sus demiurgos: la Metrópolis de Clark Kent, moderna, pulida y resplandeciente, contra la Gotham de Bruce Wayne, sucia, llena de recovecos y cloacas. El simbolismo no soporta mayor explicación.
La falta de poderes de Batman es quizás su elemento definidor. No es superhéroe por un accidente de nacimiento, ni porque le cayó encima ninguna sustancia ni lo picó ningún arácnido. Es superhéroe porque a los ocho años observó el asesinato de sus padres y aún no se saca la imagen de la cabeza. Dedica su vida a entrenar su cuerpo y su mente, no en vano uno de sus epítetos es “El Mejor Detective del Mundo”. Impulsado por su obsesión de venganza, busca ganarle a cada uno de los criminales con los que se enfrenta. Lo suyo es justicia, pero también es deporte, es cacería.”
(http://www.lafuga.cl/el-caballero-oscuro-retorna/90)

9 11 2012
fjbarral

Repito la última parte que no ha salido bien:
“Frederic Wertham publicó en 1953 La Seducción de los Inocentes , manifiesto paranoico en contra de los cómics, a los que señalaba como fuente de todo el mal que amenazaba con derrumbar a la sociedad occidental. Una de sus “pruebas” sería que los personajes de DC cómics, Batman y Robin, mantendrían una relación sexual, a tal punto que las piernas expuestas de Robin tendrían como fin inducir a los jovencitos lectores a considerar la homosexualidad como opción. Hubo protestas, padres asustados, quemas de revistas, una investigación del congreso americano, y el “Comics Code”, un ente de autocensura de la industria del cómic.
El resultado final de esto fue la infantilización de los cómics en general y del personaje de Batman en particular. El antes detective monomaniático, que no actuaba por un sentido de la justicia ni del american-way, sino por venganza, y que operaba a través del miedo y la amenaza, se transformó en un payaso con malla. Sus archi-enemigos dejaron de ser sádicos y psicópatas, y se transformaron a su vez en payasos temáticos, que cometían crímenes “excéntricos”. Irónicamente son estos Batman y Robin, exagerados y coloridos, los que pasarían a ser fetiches en algunos círculos gay.
(…)
Batman es un personaje singular dentro de la historia de los cómics clásicos. Surgido en 1939 como intento de explotar el surgimiento de popularidad de los superhéroes impulsado por el éxito de Superman, el murciélago es de alguna manera el opuesto dialéctico del hijo favorito de Kriptón. Batman no tiene poderes, no es invulnerable, no da la cara, no se para derecho ni sonríe a los periodistas. Batman no representa el ideal de la sociedad americana, sino su lado oscuro, podrido. Policías corruptos, empresarios maquiavélicos y psicópatas coloridos pero a la vez humanos son sus presas favoritas, a diferencia de los enemigos pandimensionales o transtemporales de Superman. Mientras Kal-El anda persiguiendo a los pájaros del cielo, Bruce se dedica a levantar piedras para observar los gusanos pegados a su lado inferior. Hasta las ciudades que cada uno habita y protege reflejan la diferencia de sus demiurgos: la Metrópolis de Clark Kent, moderna, pulida y resplandeciente, contra la Gotham de Bruce Wayne, sucia, llena de recovecos y cloacas. El simbolismo no soporta mayor explicación.
La falta de poderes de Batman es quizás su elemento definidor. No es superhéroe por un accidente de nacimiento, ni porque le cayó encima ninguna sustancia ni lo picó ningún arácnido. Es superhéroe porque a los ocho años observó el asesinato de sus padres y aún no se saca la imagen de la cabeza. Dedica su vida a entrenar su cuerpo y su mente, no en vano uno de sus epítetos es “El Mejor Detective del Mundo”. Impulsado por su obsesión de venganza, busca ganarle a cada uno de los criminales con los que se enfrenta. Lo suyo es justicia, pero también es deporte, es cacería.”
(http://www.lafuga.cl/el-caballero-oscuro-retorna/90)

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