“El insólito peregrinaje (…)”

9 10 2012
By Francisco J. Barral

Reseñas obtenidas de la publicación de “El País”, a la que puede accederse pulsando sobre la imagen al margen, sobre el también insólito y reciente éxito de ventas de la novela de esta autora novel.

De la historia, donde un anodino recien jubilado tiene noticia por carta de la enfermedad grave de una antígüa amiga a la que no ve desde hace mucho tiempo, su respuesta es correcta y también anodina, una carta que cuando se dispone a enviar, depositándola en un buzón cercano a su domicilio donde lo espera su esposa, y sin saber muy bien por qué, decide, creo que con cierta incertidumbre, ir a visitarla recorriéndo el país sin avisar de su partida, ni de su llegada … recorriendo, al parecer, también el país a través de las personas que va encontrando, y creo intuir que el viaje es también a través de sí mismo.

No he leído nada de esta novela, pero por las reseñas la historia parece interesante, sólo habría que comprobar si el nivel literario y la forma de abordarla consiguen enganchar y llevarnos convencidos en el viaje que describe, mitad por la campiña y mitad por el interior de las personas … En principio me da confianza que trate sobre los problemas de comunicación y las insatisfacciones que llevamos con nosotros, y que últimamente nuestra sociedad, cada vez más, pretende que vayamos apartando los problemas humanos a los lados de nuestro camino, aunque indudablemente debido a ésto lo que en realidad creo que hacemos es ir cargando con ellos, o lo que es peor, con su huella.

Rachel Joyce debuta con una conmovedora historia sobre el esfuerzo de ser una persona normal

Todo parece simple en la vida y en la novela de Joyce, pero es como los ríos de la zona: asoman mansos pero la corriente del agua y de los sentimientos fluye tenaz y profunda. (…).

En el fondo, la novela, generosa en mensajes, trata de la batalla cotidiana por aguantar la fachada, por enmascarar lo que nos pasa por dentro, admite su autora: “Todos libramos cada día esa contienda, parecemos iguales y nos mostramos impertérritos por fuera y eso nos hace sentir aún más solos. Harold es la demostración: como está de paso, la gente se le abre y le cuenta cosas que a sus más allegados no relatan; sí, estamos solos y nuestra sociedad es individualista, pero necesitamos conectar con la gente”; el protagonista, piensa su creadora, “al caminar vuelve a conectar, con él mismo y con los demás; pero no todos saben explotar, tener ese momento irracional de contarlo todo o hacer lo que siempre soñaron y no se atrevieron y lo lamentan; vivimos demasiado aislados, expresándonos a través de e-mails y sms en vez de hablando. Y no es lo mismo”.

Joyce define una de las claves del éxito del libro (90.000 ejemplares en Inglaterra en apenas seis meses; traducciones al alemán, francés, español…): conversaciones y hechos cotidianos sencillos son abordados con extrema sencillez y las situaciones apenas son esbozadas, una instantánea. “Me gusta dejar caer los detalles, el lector lo acabará captando y recordando; como lectora odio las novelas obvias”.

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