La prima Bette

2 10 2012

La prima Bette

Título: La prima Bette
Autor: Honoré  de Balzac

Club del miércoles
Entrega: 12 de diciembre de 2012
Devolución: 9 de enero de 2013

Club del martes
Entrega: 2 de octubre, 2012
Devolución: 30 de octubre, 2012

Consulta la guía de lectura (PDF) que ha elaborado la Biblioteca.

Sinopsis: Ambientada en la París de mediados del siglo XIX, narra la historia de una mujer soltera de edad mediana que planea la destrucción de su familia. Bette trabaja en conjunto con Valérie Marneffe, una joven infelizmente casada, para seducir y atormentar a varios hombres. Uno de los hombres es el barón Hector Hulot, el esposo de la prima de Bette, Adeline. Hulot sacrifica la fortuna familiar y su reputación para complacer a Valérie, pero ella lo abandona por un comerciante llamado Crevel. La historia forma parte de la sección titulada Scènes de la vie parisienne de la gran antología de Balzac La Comédie humaine.

La prima Bette se considera como la última gran obra de Balzac. Su característico uso de detalles realistas se combinan con un panorama de personajes que ya habían aparecido en otras novelas. Varios críticos la consideraron como un punto de inflexión en la carrera del escritor, y otros lo han descrito como un texto típicamente naturalista. Se lo ha comparado con Otelo de William Shakespeare y con La guerra y la paz de León Tolstoi. La novela abarca las temáticas del vicio, la virtud y la influencia del dinero en la sociedad francesa. La relación de Bette con Valérie también ha sido considerada como una exploración significativa del homoerotismo. Durante el siglo XX se produjeron varias versiones cinematográficas de la obra, incluyendo una miniserie de 1971 de la BBC con Margaret Tyzack y Helen Mirren como protagonistas, y un largometraje de 1998 con Jessica Lange en el papel principal.

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2 responses

20 12 2012
margaramirezmontesinos

Se engloba dentro de la comedia humana en la que el autor pretendía fundir todas sus novelas en una sola, que fuera un retrato de la vida y costumbres de la sociedad francesa desde la Revolución.
Fue publicada por entregas en un periódico. Novela realista, hiperrealista y naturalista.
Sus personajes están dominados por pasiones que se convierten en sus verdugos; envidia, codicia, o la insaciable lujuria de Hulot .
La prima Bette, pariente pobre de una familia aristocrática descendente, es víctima de su pasión: la envidia. No se escatiman detalles al describirla; su homófono es bête, bestia. Como tampoco se escatiman detalles espantosos sobre los efectos del veneno que mata a Valerie y a Crevel, representante de una burguesía ascendente.
Una epopeya de antihéroes entre lo cómico y absurdo. Una riqueza de vocabulario no exenta de sentido del humor.
Los personajes masculinos son endebles, no tan bien caracterizados como los femeninos; Valerie el símbolo de la astucia o como Bette de sublime perversidad.
Se clasificaría como una novela amoral si no contrastara con la virtud de Adeline.

26 09 2014
Ángel Bernardo Galindo Serrano

LA PRIMA BETTE
Honoré de Balzac . Alba Editorial. Mayo de 2.010.
En su celebérrima Enciclopedia del Erotismo, Camilo J. Cela (otro que tal bailaba), citando a su vez a la Academia Española, define al “viejo verde “como aquel que “conserva inclinaciones galantes impropias de su edad o de su estado”.
Toda la vida hemos oído hablar de viejos verdes, hemos conocido y soportado a viejos verdes. Desde la ligera demencia senil que impulsa al individuo al comentario procaz o al toqueteo a mano tonta, hasta la enfermedad severa que marca al monstruo, el Viejo Verde tiene sus grados. La figura del Viejo Verde forma parte de la literatura universal desde varios siglos antes de Cristo hasta nuestros días.
Pero hoy vivimos en la época de los eufemismos. Podemos hablar de libertinos, caballeros de costumbres relajadas, maduritos ardientes o fogosos, tíos guarros, etc…, pero es innegable que el barón Hulot es un Viejo Verde, aunque en las quinientas y pico páginas de la edición moderna que he manejado de la novela que nos ocupa, no aparece este apelativo en ningún momento. Otras ediciones o traducciones al español más antiguas si hacen referencia al VV en sus páginas. ¿Será posible que una figura de tan rancia estirpe cambie ahora su denominación? No podemos permitirlo. Señores: En este caso la palabra designa muy bien lo que quiere designar. Llamen a las cosas por su nombre
Como en otras novelas de Balzac, el bien y el mal, el ángel y el demonio están llevados al extremo. No me negarán ustedes que Valérie, la señora Marneffe, es mala hasta decir basta. O que Adeline, la baronesa Hulot es buena, buena, casi tonta. O que a la solterona Bette, o Lisbeth le comen el rencor, el odio y el resentimiento hasta lo más profundo de las entrañas. O que lo de Héctor Hulot no es algo patológico. Se han encontrado, pues, los extremos para que todo quede clarísimo. Porque incluso dentro del gremio de las putas, rameras, cortesanas, queridas, loretas, protegidas o mantenidas existen grados de desvergüenza, cinismo ó maldad. Josépha se apiada de la pobre baronesa y hace lo posible por ayudarla, conmovida por el drama de Adeline. No así la Marneffe, que es quintaesencia de lo perverso.
La novela es contemporánea de los hechos que relata. Seguramente, la mayor parte de los personajes están tomados del natural. Se habla con detalle de la sociedad y de la Administración francesa de la época de la restauración, heredera de la napoleónica, en la que están colocados algunos de los “viejos soldados” del emperador. Como ya es costumbre en sus novelas, el autor aporta copiosos datos sobre intríngulis financieros, banqueros, avaros, usureros, prestamistas, inversiones, rentas, dotes, endosos, letras, hipotecas, desfalcos, escrituras y demás. Constantemente estamos conociendo datos sobre francos, luises, libras, escudos u otras monedas. Dedica también Balzac, parte de su relato a hablar del Paris de entonces, de sus barrios y calles, sus puentes y sus paseos, sus faubourgs, sus teatros y famosos museos.
Por razones bien distintas, dos malvadas mujeres se asocian y poco a poco van dando lugar a la ruina y descomposición de una familia. Si la baronesa Hulot ha soportado y puede seguir soportando las continuas infidelidades de su marido gracias a su increíble paciencia, las mentes enfermas de esos dos demonios no se conforman y siguen, como una horrible enfermedad, minando la salud de las personas y machacando a la familia hasta su total destrucción.
Por ello, el castigo de los malos no es casual. Muchos podrán decir que la de Victorin ha sido una venganza demasiado cruel. Sin embargo, no debe considerarse como tal sino como el único remedio o tratamiento que cabía aplicar a una situación ya desesperada. “O ella, o nosotros” fue probablemente lo que pensó el brillante abogado. ¿ No hubieran hecho ustedes lo mismo?.
Es extraordinaria la trama parapolicial que se desarrolla en parte de la novela y que, además de contribuir a que el relato no decaiga, nos lleva hasta el desenlace. Una vieja siniestra que ofrece servicios muy especializados y muy caros ya que la policía no puede resolver problemas particulares. Pero para los trabajos sucios tenemos a Vautrin (de nuevo Vautrin). Y nosotros que pensábamos que la guerra biológica era cosa de ayer. Un poco rebuscado el remedio, pero con ese tinte semigótico e irresistible que cubre a veces los libros de este hombre.
Pueden encontrarse a lo largo de toda la obra numerosas referencias a obras literarias más antiguas, dramaturgos franceses y extranjeros. Incluso uno de los pasajes, el titulado “Cena de Loretas“, donde se habla del amor, recuerda en parte al famoso diálogo del Banquete de Platón.
La novela, dividida en capítulos cortos, se asemeja, a veces a una obra de teatro en la que se describen minuciosamente los gestos, las palabras y las situaciones, y se ridiculizan personajes a través de la imagen. (Crevel, por ejemplo). Además, pueden encontrarse ciertas concomitancias con algunas novelas picarescas españolas, por ejemplo La Celestina ( La prima Bette trabaja de alcahueta para la Marneffe) o con comedias de enredo.
Sabemos también que Balzac, en sus últimos años, se aficionó a la compra de “gangas” en muebles, lámparas, alfombras, candelabros, cuadros y otros cachivaches. En este caso, aplica sus conocimientos para describirnos hasta el aburrimiento las estancias y las habitaciones; las cortinas y las mesas; las sillas y vajillas; las camas y las puertas…
Como muy bien observa Stefan Zweig en su colosal biografía, Balzac era capaz de prevenir, detectar y analizar en sus personajes todos esos vicios, manías y adicciones, pero jamás fue capaz de curarse a sí mismo. Extraordinaria novela.

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