“La metamorfosis” de Frank Kafka

10 05 2012
Francisco J. Barral

A continuación recopilo información obtenida sobre el libros que empezamos a leer. Ya todo un clásico de la literatura, que pese a lo extraño de la trama creo que nos ayudará a comprender ciertas situaciones de exclusión de una forma más gráfica. Interesante aparece también la propia vida del autor, que en muchos casos y círculos, creo, que ha despertado incluso más expectación que sus obras.

“La metamorfosis (Die Verwandlung, en su título original en alemán) es un relato de Franz Kafka, publicado en 1915 y que narra la historia de Gregor Samsa, un comerciante de telas que vive con su familia a la que él mantiene con su sueldo, quien un día amanece convertido en una criatura no identificada claramente en ningún momento.

En ocasiones el título es traducido como La transformación. Esto se debe a que en cualquier diccionario de alemán, la voz Verwandlung corresponde a “cambio”, “transformación”, “conversión”, “reducción”, “mutación”, y solo como “Metamorfosis” cuando apunta al lenguaje de la mitología clásica. De hecho, la palabra en alemán para denominar Metamorfosis, es Metamorphose, término que registra claramente su equivalencia y que le haría prescindir de la voz Verwandlung para su trasladación idiomática.” (es.wikipedia.org)

“Kafka estaba obsesionado porque los lectores no se quedaran en la anécdota de la transformación en insecto. Por esto mandó una carta al encargado de la ilustración del libro, en la que le dice lo siguiente: “El insecto mismo no puede ser dibujado. Ni tan sólo puede ser mostrado desde lejos. En caso de que no exista tal intención, mi petición resulta ridícula; mejor. Les estaría muy agradecido por la mediación y el apoyo de mi ruego. Si yo mismo pudiera proponer algún tema para la ilustración, escogería temas como: los padres y el apoderado ante la puerta cerrada, o mejor todavía: los padres y la hermana en la habitación fuertemente iluminada, mientras la puerta hacia el cuarto contiguo se encuentra abierta.”.
Finalmente, la editorial respetó el deseo de Kafka y presentó al padre en bata y tapándose la cara en la portada (imagen a la derecha de la primera edición; como es fácil imaginar, en la mayoría de las ediciones posteriores no se ha tenido en cuenta este deseo del autor)

[…] Los temas de la obra de Kafka son la soledad, la frustración y la angustiosa sensación de culpabilidad que experimenta el individuo al verse amenazado por unas fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y se hallan fuera de su control. En filosofía, Kafka es afín al danés Sören Kierkegaard y a los existencialistas del siglo XX. En cuanto a técnica literaria, su obra participa de las características del expresionismo y del surrealismo. La escritura de Kafka es brillante e irónica, en ella se mezclan con naturalidad fantasía y realidad. Su obra posee un aire fantasmal ” (literaturauniversaldeedipoakafka.blogspot.com.es)

Frank Kafka

“Franz Kafka (Praga, 3 de julio de 1883 – Kierling, cerca de Klosterneuburg, Austria, 3 de junio de 1924) fue un escritor checo de origen judío que escribió su obra en alemán. Su legado se considera uno de los más influyentes de la literatura universal en el último siglo, a pesar de no ser muy extensa: fue autor de tres novelas (El proceso, El castillo y América), una novela corta (La metamorfosis) y un cierto número de parábolas y relatos breves. Además, dejó una abundante correspondencia y escritos autobiográficos, la mayor parte publicados póstumamente. De este material, y de las indagaciones realizadas por sus biógrafos, ha resultado la imagen de una persona profundamente sensible y físicamente débil.”

“Comenzó a estudiar Química en la Universidad de Praga, pero solo aguantó dos semanas. A continuación, probó también en Historia del Arte y Filología alemana, pero finalmente, y obligado por su padre, estudió Derecho. El profesor Alfred Weber (hermano de Max Weber), que explicaba sociología, ejerció una enorme influencia sobre Kafka y dirige, al final de la carrera, su tesis doctoral. A Kafka impresionó la forma en que Weber analiza la sociedad industrial y sus peligros. Obtuvo el doctorado en leyes el 18 de junio de 1906.”

“Entre 1909 y 1912 realizó varios viajes al extranjero: Riva (1909), París (1910), otra vez a Italia y París (1911) y Weimar (1912).

En 1912 Kafka toma conciencia de ser escritor. Escribe en ocho horas Das Urteil (El juicio) y a finales de noviembre de 1912 termina de escribir Contemplación (Betrachtung), una colección de 18 relatos que habían aparecido previamente dispersos en diversos medios. La aparición de esta obra le da a conocer como escritor ante la sociedad en general.

En 1913 escribe su libro inicial Consideración y en 1915 el famoso relato La metamorfosis. En 1917 se le diagnosticó tuberculosis, lo que le obligó a mantener frecuentes períodos de convalecencia, durante los cuales recibió el apoyo de su familia, en especial de su hermana Ottilie, con quien tenía mucho en común. En 1919 finaliza los catorce cuentos fantásticos (o catorce lacónicas pesadillas) que componen Un médico rural.

Un tema de gran importancia en su obra es su relación con un padre autoritario. En la intimidad, éste no dejó nunca de menospreciar a su hijo y hasta el año 1922 lo tiranizó. De ese conflicto y de sus tenaces meditaciones sobre las “misteriosas misericordias” y las ilimitadas exigencias de la patria potestad, declaró el propio Kafka que procedía toda su obra, incluyendo en particular su célebre Carta al padre, nunca publicada en vida.

Entre 1913 y 1917 mantuvo una relación «de dimensiones muy complejas» con Felice Bauer, que dio origen a una correspondencia de más de 500 cartas y tarjetas postales. Tras enviarle el manuscrito de La metaorfosis antes de su publicación, la falta de reacción de ella ante el mismo llevó a Kafka a un profundo abatimiento. Aunque llegó a presentar una solicitud de matrimonio en junio de 1913 para casarse con ella, al final no lo hicieron. Ya en el otoño de ese mismo año, se produjo una primera ruptura entre ambos, ocasionada al conocer a G.W, la mujer identificada como «la suiza» en sus diarios, durante su estancia en el sanatorio de Riva.”

“recibe su nombre de pila en honor al emperador Francisco José I. Era el mayor de seis hermanos. Dos de ellos, Georg y Heinrich, fallecieron a los quince y seis meses de edad, respectivamente, antes de que Franz cumpliera los siete años. Tuvo tres hermanas llamadas Gabriele (“Elli”) (1889–1941), Valerie (“Valli”) (1890–1942), y Ottilie (“Ottla”) (1891–1943). Tras la ocupación nazi de Checoslovaquia, las tres hermanas fueron enviadas al ghetto de Łódź. De allí, Ottilie fue enviada al campo de concentración de Theresienstadt, y de allí, el 7 de octubre de 1943, al campo de exterminio de Auschwitz, donde aquel día 1.318 personas fueron asesinadas en las cámaras de gas a su llegada, incluyendo a Ottilie. Las otras dos hermanas también perecieron en el Holocausto.”

“Kafka sólo publicó algunas historias cortas durante toda su vida, una pequeña parte de su trabajo, por lo que su obra pasó prácticamente inadvertida hasta después de su muerte. Poco antes de su muerte, dio instrucciones a su amigo y albacea Max Brod de que destruyera todos sus manuscritos; Brod hizo caso omiso de esas instrucciones, y supervisó la publicación de la mayor parte de los escritos que obraban en su poder. La compañera final de Kafka, Dora Diamant, cumplió sus deseos pero tan sólo en parte. Dora guardó en secreto la mayoría de sus últimos escritos, incluyendo 20 cuadernos y 35 cartas, hasta que fueron confiscados por la Gestapo, en 1933. Actualmente prosigue la búsqueda de los papeles desaparecidos de Kafka a escala internacional.” (es.wikipedia.org)

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5 responses

16 05 2012
jose maria clavijo iglesias

Te sientes atrapado en esta contradicción que produce las reflexiones de este extraño insecto, desbordantes de ética y humanidad, y el corpontamiento racional, sombrío y desolador del resto de los personajes. Desgarrador y hermoso relato. Un maravilloso viaje al interior del indivuduo frente al mundo que le rodea. Obra intemporal. Parece imposible poder alcanzar este nivel de maestría con un lenguaje tan sencillo y esas pinceladas vitales que llena todo el relato. Resulta fácil encontrar el calificativo de obra maestra cuando se menciona esta historia. Creo que se quedan corto.

22 05 2012
fjbarral

José María, me alegro que te haya gustado este interesante relato tan extraño y a la vez tan cotidiano, ya que una vez que produce y avanza la transformación, se deja sentir la normalidad del protagonista. Todo aparece bastante real, y lo extraordinario es que mantiene varios puntos de vista activos durante la historia, que es un viaje al interior de las personas … en este caso del autor Frank Kafka, lleno de contradicciones.

23 05 2012
fjbarral

En relación con las cuestiones planteadas en la reunión del Club de hoy, sobre la repetición en la obra del número tres, he encontrado la siguiente información que podría quizás aclarar algo este asunto (http://html.rincondelvago.com/la-metamorfosis_franz-kafka_27.html):

“El espacio es muy limitado, toda la acción ocurre en la casa de los Samsa. El piso es muy importante, pero más que el piso, lo más importante es la habitación de Gregorio. Además, conectado a este tópico encontramos la importancia del número tres.
En la casa podemos encontrar tres habitaciones, y en el centro de éstas está situada la de Gregorio. En la habitación de Gregorio además hay tres puertas, una que da a cada habitación, y tan sólo una ventana que da a la calle. Casi toda la obra transcurre en la habitación, especialmente la vida de Gregorio se encuentra ligada a ella. Y la ventana, que podría ser su vía de escape, no le da más vista que a el inhóspito hospital de la acera de enfrente. El hecho de que la habitación de Gregorio esté en medio de las otras nos da al idea de un tríptico que nos confirme que él es el personaje principal del relato. En la habitación Gregorio se encuentra encerrado, marginado, casi olvidado, en entera soledad, el único movimiento que hay en ella es el suyo y el de los muebles que le ven moviendo a su antojo la hermana y la madre hasta el punto de utilizarla como trastero, reduciendo la existencia del pobre Gregorio a la de un trato inútil.
El motivo de las puertas es también muy importante. Las puertas de la casa, y sobre todo de la habitación se abren y cierran constantemente, lo que da al lector una sensación de angustia y malestar, de desasosiego constante. Este malestar es también sentido por Gregorio el que se ve marginado en su cuarto y ve como al principio, aunque no el dejen salir le dejan escuchar las conversaciones mientras la puerta esta abierta, más adelante, cuando le van deshumanizando, le cierran la puerta y no quieren saber nada de él, sólo entran y salen para mover muebles, darle de comer y limpiar la habitación.
Como hemos mencionado antes, el número tres es muy importante. La historia tiene tres partes, hay tres habitaciones. Hay tres puertas en la habitación de Gregorio. Tienen tres criadas, la familia está formada por tres miembros a parte de Gregorio, entran tres inquilinos y al final escriben tres cartas. Todo esto refuerza el efecto tríptico antes mencionado, y como todo se mueve en torno a Gregorio le afirman a él como único protagonista de la obra.”

23 05 2012
fjbarral

En un interesante artículo del Dr. Luis Quintana Tejera (Universidad Autónoma del Estado de México): “Algunas consideraciones críticas sobre Kafka y La Metamorfosis” (http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/metamorf.html).
Al principio critica, de alguna manera, la exagerada búsqueda de explicaciones en la simbología de la obra de Kafka que ha llevado a teorías disparatadas, basando en suposiciones ciertas. Apunta que los símbolos deben quedar rodeados de incertidumbre para operar el sentido que el autor quiere para la obra.
A continuación extracto algunos aspectos que creo interesantes:

“Mayor trascendencia han tenido, sin embargo, los estudios de Marthe Robert. La ensayista francesa, de gran importancia en el análisis de Kafka, reacciona violentamente contra la atribución al escritor checo-judío de tantos y tan opuestos simbolismos y significaciones. Según Marthe Robert el problema reside en el propio concepto de “símbolo”. Para ella, el símbolo implicará una relación cifrable entre un significante y un significado. Esta relación puede ser todo lo compleja y abstracta que se quiera, pero no por ello hemos de pensar que no se encuentre estrictamente definida y constante en una tradición dada. El símbolo es por su propia naturaleza ambiguo puesto que vela y devela simultáneamente lo que sugiere. Pero, siempre, según Marthe Robert, el símbolo para cumplir correctamente su función, debe contener indicios de los dos órdenes de la realidad que intenta relacionar. Si no ocurriera así, el símbolo pasaría de ser ambiguo a convertirse en intransmisible. Precisamente en esta situación se encontraría el símbolo kafkiano. A pesar de lo dicho anteriormente, se trata de un símbolo fuerte y literariamente eficaz cuya sola anomalía afecta el mensaje por transmitir. Será en esta contradicción donde surgirá:

El enigma que fascina continuamente a la crítica, sin por ello descorazonarla, porque cada exégeta sigue persuadido de que los símbolos de Kafka son traducibles a un lenguaje claro por cualquiera que posea la clave.

Como consecuencia de la búsqueda de esta clave, se produce ese “delirio de interpretación” que, para Marthe Robert, no ha aportado nada nuevo. Este “delirio” seguiría un camino predecible. En primer lugar, hay que dar el paso fundamental consistente en admitir que una de las novelas del autor, cualquiera de ellas, no es sino una alegoría. Una vez dado este paso no queda más que localizar la clave que nos permitirá descubrir y analizar los símbolos.

El problema estaría, según Marthe Robert, en que Kafka jamás estableció la menor orientación tendiente a determinar cuál pudiera ser esta clave, situación que obliga a buscarla en campos ajenos a la literatura. En consecuencia, debido a esta polivalencia de los símbolos, cada exégeta puede elegir la clave que más le convenga, sin que, las más de las veces, ello sea válido exclusivamente para él y no convenza a nadie; todas y cada una de las interpretaciones se verán, pues, obligadas a coexistir, “las claves abren tantas puertas a la vez que finalmente acaban por cerrarlas todas”.”

23 05 2012
fjbarral

Pero además, en el artículo referido en el comentario anterior, del Dr. Luis Quintana Tejera (Universidad Autónoma del Estado de México): “Algunas consideraciones críticas sobre Kafka y La Metamorfosis” (http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/metamorf.html), apunta una explicación básica del relato que aparece desde la primera línea del mismo, sobre el significado de la transformación:

“En la acción de La metamorfosis no hay ningún tipo de introducción. El aspecto fundamental de la anécdota aparece ante nosotros en las primeras palabras del narrador: Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.

Algo ha sucedido en esa noche y Gregorio se encuentra de pronto con la horrible transformación. Es el despertar que nos ubica en la toma de conciencia ante una realidad. La noche anterior representa la vida del personaje que se caracterizó por el sometimiento y el cumplimiento servil de las órdenes de quienes ejercían sobre él un poder ilimitado.

Es la historia del hombre contemporáneo con toda la carga de amargura y desazón que deriva del hecho lamentable de no ser considerado como un ser humano sino tan solo como un objeto.

Comienza así el planteamiento de la relación existente entre su condición de objeto y su situación como sujeto. Gregorio ha sido, hasta este momento, un objeto útil; por esto la alegoría del insecto nos permite observar el inmenso grado de soledad en que se encuentra el joven Samsa. Además, el mencionado animal representa -en el plano de la alegoría-, la incomunicación frente al mundo exterior.

(…)

La metamorfosis se manifiesta también en el discurso. Es obvio que el actual Gregorio no va a expresar los mismos conceptos que el anterior. El de antes era sumiso, sometido, obediente; el de ahora es rebelde y opuesto a todos los esquemas del pasado. Si llegáramos a creer que el personaje acepta su actual condición y la defiende hasta el extremo de continuar actuando en forma eficaz, entonces tendríamos que aceptar la absoluta falta de rebeldía en Gregorio. Pero los hechos no suceden así: Gregorio quiere salir de su habitación, es cierto, pero su conciencia rebelde se lo impide.”

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