La vida en las ventanas

1 10 2009
La vida en las ventanas

La vida en las ventanas

Título: La vida en las ventanas
Autor: Andrés Neuman

Club del martes:
Entrega: 11 de marzo, 2008
Devolución: 1 de abril, 2008

Club del jueves:
Entrega: 14 de octubre, 2010
Devolución: 4 de noviembre, 2010

Guía de lectura (PDF) elaborada por la Biblioteca

Comentario por Margarita Ramírez Montesinos (Club del Martes): Es una novela de género epistolar escrita en un estilo festivo, irónico y cínico. La receptora de las cartas puede ser un fantasma, una ficción. La incomunicación, soledad y vacío impregnan toda la narración.  Es la crónica rabiosamente actual de una urbanización arquetípica de clase media donde el bar de copas constituye un elemento imprescindible. Su protagonista es Net, un joven universitario, vago, irresponsable, tímido, sin ilusiones, de familia burguesa. Respira una agresividad y resentimiento contra todo porque es incapaz de adaptarse a la vulgaridad del ambiente en que el vive, le aterra el momento de la realidad y se siente acorralado por su propia abulia: “mi casa un manicomio, la calle una trinchera, el bar de Xavi un cementerio”. Relaciones familiares fallidas. Ambiguos los sentimientos que el padre abriga hacia la hija. No existen descripción de paisajes ni de naturaleza viva. El ordenador es la espita de salida a su angustia,  la ventana, la metáfora  y la esperanza a través de la que observa la vida: “afuera han empezado a limpiar la piscina. Cuando se marcha (el jardinero) el agua va aquietándose y, avanzada la tarde, parece una pantalla azul de ordenador. De hecho, nadar en una piscina se parece bastante a navegar por la red. Es silencioso –apenas un rumor- es blando, es fácil sumergirse. Y también fácil ahogarse

Dirás que parezco imbécil, pero el otro día se me ocurrió buscarnos a ti y a mí en la red”. “Cuando tenía doce años mi tío me regaló una máquina de escribir…doce o trece años después, te escribo a ti en la tinta sin olor de este PC…

Del naufragio de su vida le salvan Cintia, su novia,  y la carta póstuma de su abuelo, cirujano y apasionado por el juego de ajedrez, a su padre, una carta, anunciadora del suicidio, en la que lo lírico y reflexivo se entrelazan con una gran intensidad poética. La vida, explica, es una combinación entre las piezas blancas y negras del juego del ajedrez y la circulación de la sangre. Las piezas blancas y negras se unen combatiendo y trabajan juntas encaminándose hacia el fin: sístole-ofensiva, diástole-jaque, el resto no son más que defensas y estrategias para sobrevivir.

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