Autor: Jiro Taniguchi
Entrega: 25 de febrero de 2011
Devolución: 11 de marzo de 2011
Sinopsis: Hiroshi Nakahara, un hombre de negocios de 48 años, se equivoca de tren en la estación, cogiendo uno que casualmente lleva al pueblo de su infancia. Sin saber muy bien el porqué no se siente capaz de bajarse del tren y una vez llega a su pueblo decide visitar con una tremenda nostalgia la calle donde se encontró su hogar y la tumba de su madre. De repente, mientras reza arrodillado frente a dicha tumba algo sucede y al levantarse con la intención de coger el tren que le lleve a su casa en Tokyo se da cuenta de que no es el mismo: ha vuelto a tener 14 años. El verano que Nakahara está reviviendo marcó el final de su infancia y supuso la ruptura de su familia, cuando su padre, de forma inexplicable, abandonó su domicilio para no volver jamás. Nakahara ve entonces una posibilidad única para impedir este hecho y comprender cuales fueron las motivaciones de su progenitor para tomar semejante decisión.
Partiendo de esta fantasía que el autor ni se molesta en explicar, Taniguchi nos mete en el personaje de una manera que pocos autores son capaces de lograr. Este manga os transportará a vuestro propio pasado y hará que recordéis cosas a las que no prestáis atención o creíais olvidadas. ¿Quién no ha deseado volver a su adolescencia para cambiar el curso de los acontecimientos? Ese es el privilegio del protagonista de la historia, cuya perspectiva de hombre adulto le hace comprender mejor su pasado y le permite darse cuenta de sus propias circunstancias presentes.
Orientación del monitor del Club de Lectura de Cómic y Novela Gráfica: La II Guerra Mundial tuvo consecuencias cruciales para el desarrollo del Japón moderno. Al termino del conflicto, tras el horror que provocaron las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, la coordinación entre las autoridades aliadas y japonesas durante el periodo de ocupación modificaron profundamente las estructuras de pensamiento nipón, ahondando el sesgo occidentalizador de los años veinte. Las páginas de esta obra llevan prendido el aroma de ese periodo en el que creció el propio Taniguchi. Este gran narrador iniciaba a principios de los noventa la composición de un puñado de piezas personales, inscritas en el registro más adulto del manga, como El caminante, El diario de mi padre y Barrio Lejano.
Chichi no Koyomi se suele traducir por El almanaque de mi padre, pero veo más correcto diario, como viene en las solapas de Barrio Lejano, o incluso calendario.
Taniguchi es de los mangakas más apreciados, a pesar de ir a contracorriente de las modas del tebeo nipón. Barrio Lejano es una novela gráfica intimista y melancólica que apela al recuerdo y a la reflexión sobre el camino de la vida, sobre lo que deseábamos y lo que al final fue.
Barrio Lejano obtuvo el premio Alph’Art al mejor guión en el Festival de Angulema de 2003. La edición al español, en dos tomos, está traducida por Suzuki y Barrera y adaptada gráficamente por el mangaka francés Frédéric Boilet en colaboración directa con Jiro Taniguchi.
Sam Garbarski dirigió en 2010 la adaptación cinematográfica de este manga. El director, belga nacido en Alemania y de origen polaco, decidió situar la historia en los Alpes franceses de los años 60, en lugar de la posguerra en Japón.
GERARDO MACÍAS





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