By Francisco J. Barral

Una joven llamada Teresa, es obligada a casarse con su primo, con el que vive, junto a su tía, condenada a una existencia monótona. Poco tiempo después de la boda, Camille lleva a su casa a un amigo llamado Laurent, por el que Teresa se siente atraída, comienzan una relación y esto les lleva a cometer un crimen, y por tanto a terribles remordimientos. La obra puede dividirse en tres partes.
El autor no dedica mucho tiempo de la obra a la acción ni a contar los sucesos, sino más bien a analizarlos, haciendo un tratamiento profundo de los personajes, analizando detalladamente los pensamientos y emociones de cada uno. La parte final es especialmente emotiva y dramática. Zola fue acusado de obsceno al escribir esta obra, ya que muestra sin escrúpulos aspectos muy desagradables. Esta obra literaria fue llevada al cine y a la televisión en varias ocasiones.
Émile Zola (n. París, Francia; 1840 –1902) fue un escritor francés, considerado como el padre y el mayor representante del Naturalismo.
Émile Zola nació en París, hijo de un ingeniero italiano naturalizado y de madre francesa. Su familia se trasladó a Aix-en-Provence y tuvo graves problemas económicos a la muerte temprana del padre. Tuvo como compañero de colegio a Paul Cézanne con quien mantendría una larga y fraternal amistad. Volvió a París en 1858. En 1859, Émile Zola suspendió dos veces el examen de bachillerato. Como no quiso seguir siendo una carga para su madre, abandonó los estudios con el fin de buscar trabajo.
En 1862 entró a trabajar en la librería Hachette como dependiente. Escribió su primer texto y colaboró en las columnas literarias de varios diarios.
Se casó en 1870 con Alexandrine Mélay. A partir de 1873, se relacionó con Gustave Flaubert y Alphonse Daudet. Conoció a Joris-Karl Huysmans, Paul Alexis, Léon Hennique y Guy de Maupassant que llegaron a ser habituales de las veladas de Médan, un lugar cerca de Poissy donde Zola tenía una casita de campo desde 1878.
Se hace amante de Jeanne Rozerot en 1888, con la que tendrá dos hijos. En 1890, se rechazó su entrada en la Academia francesa.
Desde 1897, Zola se implicó en el caso Dreyfus, militar francés de origen judío culpado falsamente por espía. El novelista interviene en el debate dada la campaña antisemita, y apoya la causa de los judíos franceses. Escribe varios artículos, donde figura la frase “la verdad está en camino y nadie la detendrá” (12-1897). Finalmente publicó en el diario L’Aurore su famoso Yo acuso (Carta al Presidente de la República), 1898, con trescientos mil ejemplares, lo que hizo que el proceso de revisión tuviera un brusco giro. Pues el verdadero traidor (el que espió) fue el comandante Walsin Esterházy, que fue denunciado en un Consejo de Guerra el 10 de enero de 1898, pero sin éxito.
Era la primera síntesis del proceso, y se leyó en todo el mundo. La reacción del gobierno fue inmediata. Un agitado proceso por difamación (con gran violencia, centenares de testigos, incoherencias y ocultaciones por parte de la acusación) le condenó a un año de cárcel y a una multa de 7.500 francos (con los gastos), que pagó su amigo y escritor Octave Mirbeau. Zola adquiere una gran dimensión social y política, pero tiene grandes problemas económicos (la justicia le embarga bienes) y es puesto en la picota por medios muy influyentes. Nunca se arrepintió de apoyar a un inocente, y hoy merece la admiración de la mayoría.
Escribió el último ciclo de sus novelas, Les quatre évangiles, sin concluirlo, pues el 29 de septiembre de 1902, murió en su casa supuestamente asfixiado, más probablemente asesinado, por alguien que tapó la chimenea de una estufa (ya uno de los abogados de Dreyfus, Fernand Labori, padeció un intento de asesinato).
Estuvo seis años enterrado en el Cementerio de Montmartre, en París, pero sus cenizas fueron trasladadas al Panteón el 4 de junio de 1908, máximo honor a un escritor francés.
Se rehabilitó tardíamente a Alfred Dreyfus en 1906.




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